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Trump intenta chantajear a Centroamérica por inmigrantes

Trump intenta chantajear a Centroamérica por  inmigrantes

Primero poco más de mil, hoy los medios dicen que unos 7 mil 500 son los caravanistas que se acercan a las propias narices de un enfurecido Donald Trump, el enemigo número uno del migrante hispano.
La historia comenzó en Honduras hace 10 días, pero al paso se sumaron personas de toda la región centroamericana, en una práctica para nada inédita sino habitual: dejar atrás la miseria y la violencia en busca del vendido país de las oportunidades, solo que desde que habita cierto xenófobo la Casa Blanca, las oportunidades se han traducido en más deportaciones, separaciones familiares, encarcelamiento de niños y una persecusión sin límites, pasando por todo tipo de insultos: asesinos, criminales y narcotraficantes, los más mentados.

Donald Trump acude al chantaje financiero

A esto último volvió a recurrir el presidente racista, cuando todas las opciones le han ido fallando. Primero acudió a su chantaje financiero habitual y le advirtió a los gobiernos emisores de gente desesperada: o los frenan o no hay más generosas donaciones.
Él lo verá como ayuda de la gran potencia, pero resulta que en la concreta es una especie de indemnización por las huellas que la política norteamericana ha dejado en esas naciones, o ¿por qué son un nido de violencia callejera, corrupción política y drogas al por mayor? Atacar las causas del fenómeno del flujo migratorio sur-norte es la clave fundamental y no estigmatizar al ser humano que a fuerza de marketing se ha creído lo del sueño americano y a fuerza de costumbre rechaza su pesadilla nacional.

Trump despliega militares en la frontera

Luego, Trump despliega militares en la frontera, ya que no le ha dado tiempo, ni le ha alcanzado el dinero —porque se lo han negado repetidamente— para construir el super muro impenetrable.
Y ya por último, se ha dedicado a despotricar de los marchistas y dice que dentro de la masa heterogénea hay criminales que se mezclan con el resto de las familias.

Donald Trump toma las represalias contra todos por igual

Toma entonces las represalias contra todos por igual: contra la madre soltera que no puede sustentar a sus hijos, el padre que hace años no ve a su decendencia que vive del lado de allá, la madre que emprende travesía para ayudar a los que dejó en casa, el joven amenzado de muerte si no se suma a las pandillas juveniles, los niños huérfanos por la violencia, los sin techo, los desesperanzados.
Ya les digo, no es la primera vez que sucede. La diferencia es que ahora son muchos, en una misma causa y con vocación certera de no retroceso a pesar de las porras, de los cierres fornterizos, de los ríos crecidos, de la falta de comida, del cansancio, de las divisiones, y sobre todo, de la incertidumbre que les espera.

Porque la pregunta de todos es ¿qué va a sucederle a estas personas? Apresurado responder, pero a muchos les espera la cárcel y la deportación, aun y cuando pidan asilo, la mayoría no clasificará bajo el endurecimiento de las leyes y la política actual de «tolerancia cero».

Al menos han hecho el suficiente ruido mediático como para que se les tenga en cuenta, como para recordar que hay que buscar soluciones estructurales.

Solo un detalle cuando de medios hablamos: note usted que aquí el tema se ha tratado en su justa medida de lo que es: un proceso migratorio natural por las cuasas habituales que lo propician.

Si se tratara de cubanos —recuerde el año 2015 cuando se dio el fenómeno de cubanos varados en centroamérica— o si se tratara de venezolanos, como sucede con los que han salido recientemente del país. Sería crisis humanitaria, refugiados políticos, y personas que huyen de crueles gobiernos, a los que incluso se les trataría mejor, porque Estados Unidos ayuda a los que sufren violaciones de los derechos humanos.  Así de mañosa y compleja es la política y los políticos.

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