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Trump continúa con su errático comportamiento

Trump continúa con su errático comportamiento

Si yo le hubiese dicho hace un año, o quizás menos que el presidente de Estados Unidos se alejaría de aliados con quien comparte cordón umbilical como Canadá, y que se iría más temprano de una reunión entre sus iguales para reunirse con un enemigo acérrimo de Washington como el presidente de la República Popular Democrática de Corea, la parte norte de la península compartida por un mismo país dividido.

Si yo le hubiese dicho eso a usted hace6 meses no me hubiese creído.
Pero es exactamente lo que pasó. El G7, grupo de países más industrializados se reunieron en un apacible y bucólico pueblo canadiense para tratar de concertar prioridades.

Aquello terminó con ofensas, desplantes, toda una novela

Trump se fue antes de tiempo, con dirección a Singapur para la tan anunciada reunión con Kim Jong Un.
Defendió a pesar de las críticas la imposición de tarifas a productos canadienses y europeos.
Esto es un problema grande, porque los líderes ahí reunidos, como Angela Merkel, Macron o Shinzo Abe son representantes de un mundo donde el libre mercado, dígase importar y exportar con la mínima carga arancelaria es el camino, aunque eso afecte a los países de manera individual, sobre todo si el país es pequeño.

En eso llegó Trump y para complacer a su base electoral y recordar a todo el mundo el poder que tiene en sus manos incrementó tarifas de importación a aluminio y acero, lo cual molesta sobremanera a Europa y a Canadá y a muchos hombres de negocios en Estados Unidos.

El G7 normalmente termina como una noble película de domingo por la tarde, con un documento consensuado, el equipo de Trump ayudó a escribirlo incluso, y luego por Twitter dijo que no firmaría ese documento porque Justin Trudeau era deshonesto, y débil.

Y así ofendió de manera personal al líder del país que representa el aliado más importante de Trump

Solo tenía su mente entonces en una cosa: la reunión con Kim Jong Un en Singapur.
Más de tres mil periodistas aguardan ya allí, han llegado anoche ambos líderes, y mañana se verán cara a cara, primero solos, y luego con el equipo diplomático.
Trump aprovecha esta oportunidad para demostrar que él es capaz de cuadrar hasta el más difícil de los acuerdos…
Trump le va a ofrecer a Kim Jong Un una presencia diplomática en Pyongyang y ayuda económica.

Kim respondería congelando el desarrollo nuclear, y exigiendo que se levantaran al menos algunas de las sanciones económicas que confinan a Korea del Norte a un estrecho comercio centrado sobre todo en China.

Los antecedentes son nefastos.

Kim ha demostrado más músculo militar que su padre o abuelo, y afirma que tiene un misil que llega a la ciudad de Nueva York.
Esto llega después de las más altisonantes amenazas en Washington y en el púlpito de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Dice Trump que él sabrá si el acuerdo se dará en el primer minuto de diálogo, afirma este hombre que le da la espalda a sus aliados para lidiar con el enemigo más impredecible que hay.
Ambos harán el cuento como quieran después: necesitan hacerlo mostrar como un éxito para su opinión interna.
Pero por momentos parece que esto no tiene mucho sentido, Kim necesita el arsenal nuclear para existir y hacerle frente a Estados Unidos, y ninguno de los que realmente mandan, quieren una Corea unida, el arsenal militar y la fuerza de trabajo del norte, con la tecnología y poder económico del sur? Una potencia que es mejor mantener dividida.
Ambos van a demostrar poder, y a tratar de ganar algo, mientras el mundo entero observa a la espera de que esto nos aleje al menos un poco de la amenaza de una guerra nuclear.

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