Nada se logra si dejamos todo en manos de la escuela

Comenzó el curso escolar, con él los ajetreos cotidianos de la casa y la escuela, tareas, uniformes, meriendas, acostarse temprano, despertar temprano para llegar a tiempo, en fin ese ir y venir que surge luego de un período vacacional de todos en casa.

Hoy hablaré de los matutinos en las escuelas un espacio, que a mi juicio, permite el intercambio entre profesores, alumnos y padres.

Un espacio, creo yo, ideal para desde las actividades organizadas fomentar, pulir, moldear y enriquecer muchos valores en nuestros hijos. Por ejemplo, siempre me ha llamado la atención con la energía con que los pioneros dicen Seremos como el Che, es algo que nunca he dejado de escuchar por ellos con mucha fuerza.

Sin embargo no sucede igual con nuestro Himno Nacional, ahora que mi pequeño Gino está en primer grado, puedo comprobar más de cerca cada mañana cómo los niños cantan el Himno Nacional, uno de nuestros símbolos patrios. Pero no sólo los niños lo entonan sin fuerza, mientras el himno se canta los padres siguen conversando, caminan, corren porque llegan tarde.

¿No importa entonces mostrar respeto en posición de firme por las notas del Himno? Respetarlo nosotros es enseñar a nuestros hijos a respetar su entidad, a respetar su país. Hoy esto no ocurre sólo en las escuelas, pasa en centros laborales ante cualquier actividad política, muchos ni se quitan la gorra o el sombrero en señal de respeto.

Por solo poner un ejemplo

Los símbolos nacionales son la representación de los estados, constituyen una expresión de su historia. Es por ello que en las Constituciones de Cuba, desde Guáimaro el 11 de abril de 1869 hasta la vigente, proclamada el 24 de febrero de 1976, han quedado consagrados la bandera de la estrella solitaria, el himno de Bayamo y el escudo de la palma real como los símbolos de la nación cubana.

Como diría el historiador Eduardo Torres Cueva en una de sus magistrales intervenciones «lo más importante, es la conciencia: que más allá de la ley, la gente sepa cuáles son sus símbolos, el valor que tienen, lo que significan, y puedan usarlos, de la manera que esté establecido, pero con el corazón».

Es imprescindible llevar a la conciencia de niños, jóvenes y adultos, el tributo y correcta entonación de nuestro Himno Nacional. Intentar una caracterización de la época actual teniendo como preámbulo la formación de valores, obliga a recordar la significación que tuvo para todos los cubanos la creación de esa identidad musical como sostén de nuestra ideología, soberanía y valores cívicos.

Es nuestra responsabilidad enseñar el respeto y el aprecio al Himno Nacional, como medio para formar otras virtudes ciudadanas que ayuden a una más activa y comprometida participación de todos los cubanos en el logro del bien común nacional.

Venerar los símbolos nacionales es expresión del amor que profesamos a la Patria, a nuestra historia, es parte indisoluble de nuestra ética social y refleja el cumplimiento de los deberes que nos impone el ser ciudadanos de este país. Si la escuela se esfuerza por cultivar esos valores usted con su aptitud es el principal formador y moldeador de valores en sus hijos, nada logramos con decir cada día la juventud está perdida, no respetan a nadie. Nada se logra si dejamos todo en manos de la escuela, en manos de la sociedad.

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