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¿Simple burocracia o demora necesaria?

¿Simple burocracia o demora necesaria?

La burocracia es un tema de debate popular. Y me refiero a las demoras innecesarias o al exceso de niveles de aprobación de “simples gestiones”, por cierto, muy molestos para la población.

Esa, que necesita con premura una certificación de nacimiento, un documento que le exige el banco, un cuño, una firma, un sello, hacer expedita la solución de sus problemas.

Burocracia, que no podemos entender como la demora necesaria solo porque así aparezca en las normas internacionales.

Pero insisto, no me referiré a las normas, pre-establecidas, sino a la manera en que se implementan tanto en tiempos normales, o cuando la vida determina otras condiciones.

Los ejemplos los tenemos en la vida cotidiana, y son reconocidos por los máximos dirigentes del país.

En el más reciente balance del ministerio de justicia, el titular del sector manifestó, la importancia de “captar las señales de la población sobre las oficinas de atención, con sensibilidad y profesionalidad¨. Fueron sus palabras.

Este, no es un llamado nuevo. Ha sido siempre un tema altamente sensible. Es cierto que se han adoptado medidas, pero estos males muchas veces regresan.

El presidente cubano, lo ha reiterado en sus intervenciones. Eliminar la burocracia en cuestiones vitales para la población ofrece mayor credibilidad y confianza a partir de todo lo que hace el gobierno en materia de políticas sociales.

Pero sin dudas, el famoso peloteo, los errores en los documentos, las visitas reiteradas a notarías, registros públicos, sucursales bancarias y otras donde la población acude con urgencia, generan muhas veces malestar y con estas actitudes no podemos conformarnos.

Llamemos la atención sobre otro asunto que suma burocracia al burocratismo.

Muchas personas deben ausentarse de sus centros de trabajo o estudio para encargase de estos asuntos, porque todo se realiza en horario laboral, con excepción de algunas instituciones que ya tienen horario extendido.

Pero no es suficiente. La pregunta es cómo lograr un funcionamiento eficiente de esas estructuras sin que las demoras, las visitas reiteradas o las respuestas que no dan respuesta sean una realidad.

No se trata de una opción. Esas actitudes no pueden echar por tierra el esfuerzo gigantesco que hace el gobierno cubano en medio de fuertes limitaciones económicas.

La respuesta tiene que ir acompañada de medidas de control y de motivaciones para quienes trabajan directamente con el pueblo en esas gestiones.

Insisto, no se puede generalizar, porque siempre hay en esos lugares trabajadores con alta sensibilidad. Con ellos también hay que contar para sumar a la mayoría.

Referido a este tema la destacada intelectual cubana Graziella Pogolotti, una incansable analista de nuestras realidades sociales, ha planteado en sus artículos que, “el pensamiento burocrático es paralizante y en última instancia de esencia reaccionaria, representa un obstáculo para la salva-guarda del proceso revolucionario”.

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