Ruben Martínez Villena: un revolucionario cabal

El 16 de enero de 1934 falleció, tras combatir la tuberculosis durante años, uno de los más mordaces intelectuales que ha dado la historia de Cuba. Periodista, literato, poeta, Rubén Martínez Villena sigue vivo en los jóvenes de hoy.

Síntesis biográfica

Rubén Martínez Villena fue uno de los intelectuales más grande de la República neocolonial
Rubén Martínez Villena. Foto Radio Cadena Agramonte

En la casa de tablas hoy marcada con el No. 68, situada en una calle que más tarde tomó el nombre de Máximo Gómez nació Rubén Agnelio Martínez Villena el 20 de diciembre de 1899 en Alquízar, La Habana. Era el primer hijo varón del matrimonio formado entre María de los Dolores de Villena y Delmonte, una mujer delicada, de gran belleza y gestos refinados y Luciano Agustín Rogelio Martínez Echemendía, maestro de la escuela “Hoyos y Junco” quien llegaría a ser Decano de las Facultades de Educación, Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana y Secretario de Educación en 1935.

La familia Martínez – Villena se trasladó a La Habana en 1905. Residieron en Guanabacoa, primero, y después en una casa de la calle Falgueras, en El Cerro, cerca del parque de Tulipán. Creció en el seno de una familia de origen pequeño – burgués, típica de la clase media de principios del siglo XX cubano, la cual retorna del exilio que motivó la última guerra por la independencia entre 1895 y 1898.

A los tres años va con su padre en un tren al que sube Máximo Gómez, quien impresionado ante la mirada del pequeño le anuncia:

Trayectoria revolucionaria

Desde el bufete de Fernando Ortiz, donde trabajó primero como auxiliar y después secretario particular, estrechó los vínculos con intelectuales comprometidos. Para entonces, ya se había graduado de abogado y sus servicios estarían desde entonces a disposición de las causas justas. Muy pronto su nombre comienza a conocerse en los círculos intelectuales vinculado al acontecer político de la Isla. Los fragmentos contenidos en su poema “Mensaje lírico civil”, evidencian su temprano compromiso revolucionario. No es casual, entonces, su liderazgo del grupo que suscribió la conocida Protesta de los Trece, ocasionada por la fraudulenta gestión administrativa del presidente Alfredo Zayas al adquirir el Convento de Santa Clara de Asís.

                                                                                                   Rubén Martinez Villena. Foto Ecured

Consciente de la necesidad de establecer vínculos entre el movimiento obrero y el estudiantado, grupos más radicales de la sociedad cubana, participa en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes invitado por Julio Antonio Mella y posteriormente en la fundación de la Universidad Popular José Martí, basada en principios humanistas e igualitarios, para la superación de la clase obrera cubana en su lucha por las reivindicaciones sociales, impartiendo clases y desempeñándose como secretario de la institución. Con el decursar del tiempo, sus estudios de abogacía serían puestos a disposición de Julio Antonio Mella, de quien fungiría como abogado defensor en más de una ocasión.

Villena combatió los males de la República neocolonial

La Falange de Acción Revolucionaria, el Grupo Minorista y el Movimiento de Veteranos y Patriotas se convertirían en espacio para conocer de la inconformidad de Villena con la situación existente en Cuba. Pero la maduración de su actividad política llegó en 1925 con la creación del primer Partido Comunista de Cuba junto a Carlos Baliño. A partir de ahí, fungiría como uno de los líderes fundamentales de la agrupación.

El 20 de mayo de 1925, el general Gerardo Machado asumió la presidencia de la República. Para Machado Villena se convierte en permanente adversario, pues dirige la huelga general contra él; escribe una carta de protesta contra la prórroga de poderes y funge como asesor legal de la Federación Obrera de La Habana y la Comisión Nacional Obrera de Cuba, todo lo cual le merece el odio del dictador.

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