¿Por qué el acoso judicial contra Cristina Fernández?

Por: Oliver Zamora Oria

La noticia es titular: orden de arresto contra la exmandataria y actual senadora Cristina Fernández de Kirchner, prisión preventiva para su excanciller Héctor Timerman, y también rejas para otros altos funcionarios del pasado gobierno kirchnerista.

Se realizó siguiendo el clásico guion de show mediático, se le avisó con anterioridad a los grandes medios para que tomaran las fotos y las imágenes,nunca pueden faltar las imágenes.
Pero hay un detalle, Cristina Fernández es senadora, tiene inmunidad y debe abrírsele entonces un proceso de desafuero en un plazo de 180 días que permita ese arresto; todo sucede en un momento de recambio legislativo, recordemos que hubo elecciones, y el primer punto entonces sería analizar las posibilidades que tienen los aliados de Cristina de impedir este proceso, y sobre todo, las posibilidades de establecer alianzas porque solo con sus escaños no pueden frenar esta investida judicial.
Ahora bien, basta rasgar la superficie del asunto para ver las contradicciones, incongruencias y mala fe de la medida contra la exmandataria, pero antes es necesario dar algunos antecedentes. La decisión del juez se basa en unas acusaciones hechas por un fiscal llamado Nisman, asesinado recientemente, que acusaba al gobierno de Cristina de ser cómplice de encubrimiento para salvar a cuatro iraníes acusados por los hechos de AMIA, nos referimos a un atentado contra una instalación judía que ocurrió en los años 90, bajo la presidencia de Menem, y en la cual murieron cientos de personas.
Pero fíjense en lo ridículo de todo eso a ver si alguien entiende algo; cuando Cristina llega a la presidencia impulsa un memorando con Irán para abrirle paso a la investigación, incluso creaba una Comisión de la Verdad. Entonces ¿en qué se basaba Nisman para acusar a la mandataria de encubrir a los culpables? Nunca fue claro.
Se dice ahora que era ilegal, pero cuando fue aprobado por ambas cámaras en Argentina, Senado y Congreso, ni siquiera los que votaron contra este memorando cuestionaron su legalidad.
En dos ocasiones un juez federal rechazó las acusaciones de Nisman, y es cierto, son insostenibles, no hay pruebas; pero ahí no está la cuestión, esto que sucede contra Cristina no es un proceso judicial, es un proceso político encubierto con un antifaz judicial para esconder los intereses reales.
Hay que destruir a la exmandataria y a su capital político, porque mientras no se haga, la derecha nunca estará segura en el poder; como no pueden echarla a un lado a través de la violencia y la arbitrariedad porque hay un por ciento importante del pueblo que la sigue, pues entonces se blindan con leyes, en este caso, en un país donde el sistema judicial durante mucho tiempo protegió a los asesinos de la dictadura y hoy mantiene a personajes reconocidos por sus posiciones derechistas y conservadoras.
Es Cristina, es Lula, fue Dilma, fue Lugo. ¿Casualidad? No, estrategia conservadora regional. No importa que sean inocentes, no importa que no hayan pruebas contra ellos, no importa que a los abogados defensores se les caiga la lengua mostrando lo que es evidente, no importa; y con esos antecedentes, y más aún, con los burdos referentes en Brasil ¿Quién puede esperar justicia para Cristina Fernández?

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