¿Qué esperar de la gira de Rex Tillerson por América Latina?

Por: Oliver Zamora

Poco antes de comenzar una gira por América Latina, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson calentó el ambiente con declaraciones sobre la región y sus relaciones comerciales. Hay dos países que están desembarcando en esta parte del mundo y no pueden traer nada bueno a largo plazo, según el diplomático.

¿Cuáles países? Uno es China, el mismo que recibió hace unos meses al presidente Trump y firmó con Washington acuerdos comerciales por el valor de 250 mil millones de dólares, y no recuerdo que en ese momento hayan visto peligro alguno. Y el otro es Rusia, el mismo país que le impuso a Tillerson la medalla de la amistad.

¿Cómo cambian los tiempos y los discursos, verdad? Tillerson solo está jugando su papel, dijo una frase curiosa: América Latina no necesita un nuevo poder imperial, quizás si le hubiera agregado la frase “para eso ya estamos nosotros” ,se hubiera entendido perfectamente el por qué estas palabras.

La Casa Blanca cuida lo que aún asume como patio trasero, como zona de influencia natural, y tanto Moscú como Beijing, que han irrumpido con mucha fuerza, dan una alternativa a esa histórica y dolorosa dependencia con Washington.

No es un tema más. Algunos funcionarios del Departamento de Estado hablan ahora de las ventajas de América Latina en materia comercial, sobre todo en materia energética, que tan bien conoce Tillerson, expresidente de la gigantesca petrolera Exxon Mobil. Que si hay grandes posibilidades, que si se invertirán más de 70 mil millones de dólares en plantas. Es obvio que en este pastel la actual administración republicana quiere llevarse un buen trozo, el mayor, y dejar fuera a los dos competidores de los que hablábamos, con suficiente dinero y experiencia en el sector como plantarse con éxito en el área.

Ahora bien ¿Qué países visitará Tillerson? Muy interesante, Argentina, Perú, Colombia y México, aliados políticos y económicos, y esa relación es la que pretende reforzar el diplomático con esta visita de cara a la Cumbre de las Américas, una cita donde Trump asistirá y deberá encarar ciertos gobiernos incómodos ¿se imaginan ustedes en esa reunión a presidentes como Evo Morales, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, las islas del Caribe? ¿Se imaginan los cuestionamientos que sufrirá el magnate-presidente respecto a su xenofobia, a su racismo, a las continuas ofensas contra naciones latinoamericanas, o al enfoque desequilibrado de su estrategia comercial, si es que tiene? No será un momento cómodo, y el secretario de Estado tiene el deber de ir maniobrando para que las aguas estén, para entonces, lo más clamadas posible.

¿Y cuál es un método para hacerlo? Pues desviando la atención hacia otros temas, y en este sentido el tema favorito parece ser Venezuela. Ni a Trump, ni a Tillerson, ni a los funcionarios de la Casa Blanca, ni al Congreso en pleno, y ni a toda la élite política estadounidense en su historia le ha importado la democracia en la región, les importa poco como viven los venezolanos y saben que el presidente Maduro y el chavismo están muy lejos de ser lo que ellos dicen. Necesitan destruir a aquellos que le sean críticos y se interpongan a sus intereses, saben que es un proceso largo, pero en lo inmediato, por lo menos intentan crear focos para que los dardos en la Cumbre de las Américas no los disparen contra ellos ¿No han pensado en esa posibilidad?

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