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¿Qué busca Pompeo en Pyongyang?

¿Qué  busca Pompeo en Pyongyang?

Un nuevo capítulo de la saga “Donald, el negociador” se revela por estos días. Los diálogos con Corea del Norte para la des – nuclearización de la península, vuelven a ser noticia, desde que se anunció la visita del Secretario de Estado, Mike Pompeo (este domingo) a Pyongyang. Pero, ¿qué busca Pompeo?

Al político estadounidense no le ha ido bien con el tema coreano. El proceso de negociación tiene muchos detractores. Y sus esfuerzos por imponer una visión específica (dentro y fuera de Estados Unidos) se ven saboteados por el propio Trump, quien actúa contradictoriamente, incluso, para aquellos que están acostumbrados a interpretarlo. Lo cierto es que, Pompeo es el artífice de un acuerdo sin acuerdos, y no logra concretar acciones trascendentes, ni de un lado, ni del otro.
Empresa aún más difícil cuando su jefe, el presidente estadounidense, le dice que no (como ocurrió en agosto) cuando Pompeo ultimaba detalles de un viaje a Pyongyang, para asegurarse que los acontecimientos no se le fueran de las manos por inacción o, peor aún, por “políticas miopes y faltas de empuje” del propio Trump.  Los contoneos en política exterior se pagan caros y eso es algo que el magnate – presidente está ¿aprendiendo?.
De cualquier forma, hasta la pérdida de iniciativa pesa, porque la cancelación de esa visita de Pompeo provocó que Corea del Sur asumiera un rol más protagónico, convirtiéndose en la contraparte legítima del proceso negociador… Y era de esperar,  Seúl tiene intereses.  Se sabe que el capital surcoreano está presionando por llegar ya, a las tierras que se encuentran del lado norte del paralelo 38.
Mientras otros actores geopolíticos ganan terreno limitando el impacto de las sanciones de Washington, Pompeo se dirige a una cita donde (sabe) le exigirán acciones concretas de mitigación de la guerra económica que su Administración, impone. Paralelo a esto, en el Universo Trump, el magnate continua haciendo gala de su ex – centricidad.
En lo que Trump privilegia los intereses domésticos, (pronto corresponden las elecciones de medio término), Corea del Norte avanza en su agenda soberana. Para Pyongyang, la des – nuclearización de la península no equivale al desarme unilateral, y en ese punto, hay que recordar que la declaración conjunta de Trump y Kim no define, en absoluto, lo que ambos mandatarios quieren decir cuando hablan de des – nuclearización.
Sí, hubo compromisos verbales, pero, para poner fin a la guerra de Corea ( lo que existe hoy es un armisticio) se necesita mucho más.
Entonces, resulta risible y triste (al mismo tiempo) conocer, por ejemplo, que congresistas estadounidenses y diputados noruegos nominaron a Donald Trump para el premio Nobel de la Paz.  No lo ganó, pero ya nada extraña en un mundo donde prima el tener, sobre el ser.

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