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Presupuesto del Pentágono: + para la muerte, – para la vida

Presupuesto del Pentágono: + para la muerte, – para la vida

716 mil millones de dólares, una cantidad de dinero tan grande, que se puede mencionar, pero imposible de ver en billetes. Ese es el presupuesto militar del ejército estadounidense para 2019. Una vez más se rompe un récord en los montos que drenan al Pentágono.

Menos para la Educación y la Salud

Fue el presidente Donald Trump, quien como corresponde firmó la medida y lo hizo con una satisfacción tremenda, pero miren que curioso, es el mismo Trump que propuso quitarle más de 9 mil millones al presupuesto de educación, el mismo que propuso restarse unos 15 mil millones a programas de salud pública, el mismo que recortó en casi 30 por ciento el presupuesto del Departamento de Estado, es decir, el ministerio de relaciones exteriores, el mismo que ha metido duras tijeras a los montos que Washington está comprometido a dar a las instituciones internacionales.

La lista de recortes es larga

La lista de recortes es larga, y siempre bajo el argumento, esgrimido por el mismo mandatario, de que se gastaba demasiado dinero y que era necesario ahorrar.
¿Entonces por qué con la salud si, y con las armas no? De aquí se desprende ya una primera conclusión, la austeridad de Trump es falsa, y todo apunta a que la verdadera intención es usar ese pretexto del gasto innecesario para ir aplicando una agenda conservadora, lo cual le permitiría congraciarse con sus críticos dentro de su partido, el Partido Republicano, y en ese sentido se explica también este gigantesco presupuesto de defensa, que más bien es un presupuesto de guerra.

El Presupuesto refuerza la influencia del Complejo Militar Industrial

Fíjense que el proyecto lleva el nombre de John McCain, uno de los grandes críticos del presidente en las filas republicanas. ¿Por qué necesita congraciarse? Porque quiere reelegirse y porque nunca ha sido un electrón tan libre como en ocasiones pretende mostrarse.

Si quiere mantenerse en la Casa Blanca después de 2020, tiene que contentar tanto a su base potencial, como a su élite afín, de lo contrario las cuentas no darán.
Es decir, este aumento responde esencialmente a cuestiones internas y protege a una industria, que no es de las que más empleos ofrece, pero si brinda mucho dinero a los congresistas y es protagonista de la política estadounidense. Este argumento de que el incremento responde a la amenaza china y rusa es en parte, un cuento para los medios y la opinión pública, es el maquillaje.

El presupuesto militar del Pentágono es incomparablemente mayor que el de China y Rusia juntos, además, es impensable una confrontación directa entre estas potencias.

Lo que sí es un objetivo real y claro es el valor simbólico detrás, me explico, Estados Unidos es una potencia en decadencia, ha entrado en un declive muy lento, pero ya en marcha.

Dos de los pilares de su hegemonía, la política exterior y la economía, se debilitan y otros protagonistas como Moscú y Beijing comienzan a marcar el ritmo.

Solo les va quedando entonces el poderío militar.

Y créanme, puede ser la peor de las apuestas. Hoy en el mundo del armamento lo importante no es la cantidad de armas, sino la afectividad y el alcance de esa arma, no es gastar grandes cantidades, sino saber colocar el dinero en determinados proyectos. ¿Qué diferencia entre un arsenal de 2000 bombas nucleares a un arsenal de solo 200? En cuestiones de daños, en la práctica, ninguna.

Esos gastos exorbitantes, para muchos analistas, podría ser una apuesta errada de un país obsesionado con las balas, y ejemplos sobran.

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