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¿Por qué es necesario abonar al Acuerdo de París?

¿Por qué es necesario abonar al Acuerdo de París?

El Cambio Climático acostumbra a ser noticia a cada año en el último mes, como evidencia de un tema postergado una y otra vez.

A pesar de que recientemente es más recurrente que de costumbre, generalmente su «popularidad» se resume a advertencias, denuncias, y no a acciones.

Es que para ello, hay que poner en práctica esa escasa cualidad del ser humano de ser generoso, de pensar en el otro y el mañana, porque aunque ahora hay ya afectaciones concretas como resultado del calentamiento global, las verdaderamente terribles consecuencias las padecerán las generaciones del mañana que no son, tristemente, las que toman las decisiones hoy.

Hablo del tema porque este martes París acoge la cumbre que se denomina «Un planeta», una iniciativa francesa, respaldada por Naciones Unidas y el Banco Mundial.

Y es que el asunto es prioridad del ejecutivo galo, no por ser los más ecologistas del mundo, sino por pura política, por aquello de tener una bandera sólida que defender y ser reconocido.

En 2015 fue en la capital de Francia donde se adoptó el «acuerdo de París», que digamos es poco ambicioso, paliativo, pero ultra necesario y lo más progresista posible teniendo en cuenta que tiene más de un centenar de firmantes implicados.

Y en consecuencia, ese instrumento ha sido carta de presentación del nuevo presidente francés, Enmanuel Macron, que no suscribió aquel acuerdo, pero ahora lo usa como arma para posicionarse en la arena internacional.

De hecho, el mencionado pacto parisino fue la llave para enfrentarse, y claro está hacerse notar de inmediato, a su par estadounidense Donald Trump.

Aquel se retiró del compromiso global y Macron lo atacó directamente aprovechando sus propias palabras. Si Trump quería hacer grande a «América», entendida como Estados Unidos, de nuevo; el joven que llegó a cabeza de estado por su formación centrista «En Marcha» reformulaba la frase y decía «hagamos grande el planeta de nuevo».

En la reunión de este martes, Macron ha dado un paso más allá de la política, y no se ha conformado con citar a primeros mandatarios, sino que ha reunido a lo más selecto del empresariado privado, los pequeños grandes millonarios de nuestro mundo: dígase, el conocidísimo fundador de Microsof, Bill Gates; el inglés creador de la marca Virgin, Richard Branson; el también inversor británico, Michael Bloomberg; por solo mencionar tres cuyas fortunas tienen demasiados ceros a la derecha.

Y es que el problema de la financiación es el escollo principal cuando de cambio climático se habla. Siempre es el tema de disenso, porque lo que debería ser visto como responsabilidad diferenciada y contribución diferenciada, simple y llanamente porque Estados Unidos y China tienen emisiones de gases efecto invernadero tantísimas veces  superiores a la de las islas del Caribe o el Pacífico en peligro de desaparecer.

¿Por qué entonces abonar lo mismo en un acuerdo internacional si no han dañado el planeta de la misma forma?

Y mientras la alta sociedad política, el mundo de los negocios, y hasta las estrellas, porque por París también están actores con historial de activismo en esta materia como Leonardo Di Caprio o Arnold Schwarzenegger, cuenta monedas, la esencia que es el modelo de desarrollo que ha destruido el planeta poco a poco, no entra en discusión. Por lo que seguimos asistiendo a un espectáculo que se queda por las ramas.

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