Perú atraviesa una crisis política y constitucional; más de lo mismo

Perú atraviesa una crisis política y constitucional. Parece más de lo mismo, porque son fenómenos que se repiten a lo largo de la geografía latinoamericana, y que no se quedan en esta parte del mundo. Pero en el caso peruano, la semana comenzaba con un ultimátum presidencial.

El mismísimo Martín Vizcarra sorprendía a todos un domingo en la noche para exigir a su Congreso aprobar un paquete de reformas que él había propuesto hace unos 40 días, y de lo contrario, amenazaba con disolver el legislativo, un terremoto de poderes en una nación que no logra estabilizarse. Tengamos en cuenta que Vizcarra es el resultado de otra crisis precedente, o la misma extendida en el tiempo.

Tuvo que suceder a un defenestrado Pedro Pablo Kuczynski, que si bien dimitió fue solo para no ser expulsado tras la filtración de los «Kenjivideos». Les recuerdo que se trataban de videos incriminatorios contra PPK dados a conocer por el fujimorismo, esa fuerza política que lleva consigo el lastre de la criminal dictadura, pero cuyos hijos, en este caso la excandidata Keiko, sigue empeñada en hacerse con el poder.  Es entonces que Vizcarra es un Jefe de Estado situacional, era el primer vicepresidente, a quien por constitución le toca suplir al número uno si este es inhabilitado o renuncia.

Si bien no puede decirse que no haya sido electo, pues en el caso peruano el cargo de vice también es de elección popular, es un hombre que nadie hubiese pensado presidenciable, pero que después de 6 meses al frente del gobierno, se creyese que pretende postergarse en el puesto y acaba de hacer una jugada inteligente, audaz y que evidentemente le da un aire populista: el hecho de querer limpiar la podredumbre de corrupción del país, porque créalo, los corruptos ocupan escaños en el Parlamento, visten togas y tienen altas responsabilidades en la esfera ministerial e institucional.

Baste decir, que después del escándalo de marzo que llevó al pedido de vacancia contra Kuczynski, en julio se destapó otro escándalo de jueces vendiendo sentencias en pleno tráfico de influencias.

La pregunta es: ¿Vizcarra puede o no desbaratar el Congreso? Sí, hay un artículo que ampara la figura legal de «cuestión de confianza». Les explico. Es un pedido del ejecutivo al legislativo para que respalde políticas de gobierno, si se produce la negativa dos veces, el presidente puede disolver el parlamento.

Y la de mañana sería la segunda vez que el parlamento se opone, si sucede, pues este mismo cuerpo ya desmanteló un gabinete presidencial durante la era PPK. Y convocar a nuevos comicios es lo que haría el mandatario peruano si tras la convocatoria extraordinaria para que se aprueben sus reformas, no procede la luz verde.

¿Qué dicen las reformas? Son 4 que en general pretenden parar la corrupción reinante en cuanto a los modos de elección de jueces y congresistas, la financiación partidista entre otras medidas.

La ciudadanía quiere reformas, quiere sobre todo parar la depravación y la inmoralidad de sus gobernantes. Pero el fujimorismo se opone fuertemente a esto porque le afecta directamente. Si hay elecciones legislativas anticipadas, Fuerza Popular, el partido de los Fujimori, ahora en mayoría pierde asientos, y podría beneficiarse el partido en el poder, en este minuto con poco respaldo.

Se avecinan días complejos para el país que acogió la cumbre de las Américas cuyo tema era la corrupción y sus anteriores presidentes están o tras las rejas o en vías para ello.

 

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