Oscar López Rivera, el hijo de Puerto Rico

Por Oliver Zamora Oria

Es un comentario obligado. La visita a nuestro país de un luchador de la talla de Oscar López Rivera, es también una oportunidad para traer a nuestro espacio el tema de Puerto Rico, reflexionar sobre la situación de ese pueblo, el peso que representa no ser una nación libre, y los factores externos que han llevado a la mayoría de los puertorriqueños a darle la espalda a la opción independentista.

Vamos por pasos ¿Quién es Oscar López Rivera? Un símbolo que representa un drama nacional; fue obligado por las leyes estadounidenses a luchar en Vietman, vivió en carne propia la discriminación que sufrían y sufren los puertorriqueños en territorio estadounidense, donde son tratados como ciudadanos de tercera, y posteriormente, sufrió el peso que le cae encima a quienes deciden luchar por un derecho éticamente legítimo y reconocido por la comunidad internacional.

Pero fíjense, Oscar fue sentenciado a décadas de presión por luchar a favor de la independencia de su nación ¿y quién lo puso tras las rejas? Un país donde, por ejemplo, son legales las organizaciones racistas como el Ku Kus Klan, donde proliferan grupos extremistas neonazis al amparo de la ley, incluso, con equipos de abogados que defienden sus intereses; un país donde hay grupos separatistas que piden libremente la independencia de algunos estados como California, Texas y tantos otros, un país donde puedes comprar armas de gran calibre para realizar prácticamente una guerra, un país donde era legal cazar inmigrantes en la frontera como si fueran coyotes. Es decir, que ese derecho legítimo llamado libertad, es un crimen mayor que el racismo y la xenofobia ¿Podemos ver la diferencia? ¿Vemos el nivel de injusticia de la “justicia” estadounidense? ¿No es esto un trato clásico de metrópolis contra colonia?

Pero Oscar López Rivera sale de la cárcel ¿y qué país encuentra? Un país en quiebra, cuyo gobernador tiene que ir a Estados Unidos a mendigar dinero para salvar a una isla que bien podría cobrarle a Washington más de cien años de sistema colonial, y que para rematar, sufre el impacto de un huracán de derrumba la falsa ilusión de las supuestas ventajas de ser un estado libre asociado, y no me refiero a tener que aguantar a Trump diciendo que Puerto Rico había hundido las finanzas estadounidenses o tirando papel higiénico a una multitud necesitada de viviendas, energía eléctrica y agua potable, sino a la atadura de manos, a no ser dueños de su propio destino…Y es que hasta para recibir ayuda humanitaria, Estados Unidos tiene que autorizar la entrada de un barco extranjero a la isla.

A pesar de la discriminación y las injusticias, la mayoría vota por seguir este camino ¿Por qué? Por el factor miedo. Por la idea sembrada de que un Puerto Rico libre no sería viable económicamente, porque pierden el pasaporte estadounidense, porque pierden tal o más cual supuesta ventaja. Pero, tanto Oscar López Rivera, su historia, como las consecuencias del Huracán María, ponen otra vez frente al espejo a ese pueblo, lo ponen frente a su drama histórico de hace más de cien años. Se plantea la pregunta siguiente ¿qué es más importante para el ser humano y para un pueblo? ¿La libertad, un país libre, o las migajas económicas de un amo que te ultraja y que te cobra esas migajas? En la realidad hoy de esa nación está la respuesta.

 

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