Nicaragua: intereses ocultos detrás de la inestabilidad y la violencia

Este lunes se cumplieron dos meses del desencadenamiento de una crisis política en Nicaragua. Pero se imponía analizar entonces los resultados electorales en Colombia con la victoria del uribismo. Al fin y al cabo son procesos entrelazados en esta parte del hemisferio occidental que determinan la correlación de fuerzas.

Hoy nos ocupamos entonces de repasar críticamente qué ha sucedido en 60 días de inestabilidad, violencia, paralización de la vida socioeconómica del país centroamericano.

Ante todo prima la confusión

Hay un total desbalance informativo y se torna difícil ser objetivos en medio de una campaña feroz que nos cuenta una parte de la historia, que por impactante, conmueve y resulta fácil polarizar la opinión pública.

Si al día de hoy se habla de alrededor de dos centenares de personas muertas, pues algo muy serio está pasando. Ni siquiera en los peores momentos de caos en Venezuela se alcanzó tal cifra. En las llamadas guarimbas de 2014 las víctimas mortales rondaron las 4 decenas y en 2017 poco más de 100, en 5 meses.

Las situaciones no son iguales, pero hay puntos de contacto demasiado evidentes

Si en Caracas se aprovechó una decisión del Tribunal Supremo de Justicia contra el Parlamento para hacer estallar la crisis, en Managua el punto de partida usado fue una reforma al sistema de seguridad social que pretendía implantar el ejecutivo sandinista.

La similitud más marcada es que en ambos casos se convirtió el descontento popular en una estrategia a la que echar más leña para precipitar la salida del gobierno de izquierda.

Claro que en Venezuela había una historia de intentos de la derecha y un odio frontal hacia Nicolás Maduro. No así en Nicaragua, donde hay una oposición menos pública, sin, digamos, que trayectoria visible para hacerse con el poder y destronar a la fórmula presidencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Aplican en Nicaragua una receta parecida a Venezuela pero con sus particularidades

Es más fácil entonces hablar de movimientos estudiantiles en la calle, de grupos empresariales, incluso de las madres exigiendo al gobierno, que de una oposición entrenada y con intereses puntuales.

Aquellos son grupos vulnerables que le dan un carácter de espontaneidad al fenómeno, de lo contrario sería un enfrentamiento político que fue lo que falló en Venezuela, aunque allí también intentaron convertir en protagonistas a los rostros más jóvenes.

Es legítimo oponerse a una legislación que afecte el bolsillo o la economía doméstica y más si la medida no es debidamente explicada para sensibilizar a sus destinatarios. También pudieran ser fundadas las expresiones populares de protesta, suceden en cualquier parte del mundo, con cualquier gobierno de cualquier tendencia política. El rumbo se tuerce cuando se hace uso de la violencia indiscriminada para cualquiera de los fines y como dijera la iglesia nicaragüense en un intento por mediar, venga de don