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Muchos estiman que Trump vuelve a favorecer a Putin con sus decisiones

Ya es usual que Donald Trump de giros inesperados en materia política que ni siquiera los suyos logran entender. Ahora se va de Siria. Si bien, había tenido esta misma postura en cuanto a la retirada de las tropas estadounidenses desde su época de campaña electoral, luego ha variado en sus decisiones al respecto: criticó a Obama por abandonar Iraq y lo acusó de crear a los grupos extremistas con tal hecho, y en este minuto «ha hecho un Obama» al anunciar el regreso de sus soldados.

El Trump que ahora le vende la guerra a otros para que la peleen fue el mismo que lanzara un ataque contra una base del ejército sirio apenas hace 8 meses atrás y el que calificara al ISIS como «un enemigo abominable».

Claro, lo único coherente ha sido el tono usado para tal proclama: totalmente triunfalista y desbordante de ego, al atribuirse la victoria total sobre el autoproclamado Estado Islámico. Es cierto, que el grupo terrorista está acorralado y agoniza, mas no ha muerto.

Y la autoría de tal proeza militar no corresponde para nada a las fuerzas norteamericanas, pues si bien la guerra en Siria lleva más de 7 años, ha sido desde la intervención rusa que la correlación de fuerzas comenzó a variar, favorable a Damasco y mortal para los extremistas.

Volubilidad aparte, lo que interesa ahora es el impacto de la noticia. A lo interno de Washington, no ha gustado demasiado al Pentágono, quienes consideran que el ISIS se puede rearmar. El aliado Israel también está furioso, porque ese sí tiene la obsesión de destruir el gobierno de Assad. Los kurdos que integraban las Fuerzas Democráticas Sirias, se sienten desprotegidos con la decisión de Trump, pues las tropas estadounidenses era su gran apoyo.

Por otro lado, la noticia es bien recibida por el mandatario turco quien ya venía dando señales de un mayor papel en el conflicto y también Vladimir Putin ha dicho que su par ha dado «el paso correcto». Los que no están muy complacidos son los europeos, Berlín piensa que se pone en riesgo lo logrado en cuanto a la derrota del DAESH y Francia ya dijo por lo claro que «por supuesto que nos quedamos en Siria», palabras de la ministra gala para asuntos europeos.

De otro lado, esto reaviva la polémica de las relaciones ruso-estadounidense, pues muchos estiman que Trump vuelve a favorecer a Putin con sus decisiones.

Lo cierto es que para la paz mundial es una excelente buena nueva que hay que asumir con todos su matices. El anuncio del repliegue no siempre se traduce en una retirada efectiva. Todavía hay presencia norteamericana en Iraq y Afganistán, y de allí supuestamente ya se fueron hace tiempo. Eso sin contar que una cosa es la presencia del ejército, y otra la de contratistas privados, igual de gringos y con misiones más peligrosas.

En fin, el escenario sirio entra en una nueva fase, en la que sin dudas, la lectura depende de quién se la dé porque de seguro, si se ve con otro prisma, el «ganamos» de Trump es un «saliste vencido» a los ojos de su archienemigo Assad.

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