¿Por qué Michel Temer no quiere volver a la presidencia?

Por Oliver Zamora

Sus asesores más cercanos dicen que sí, pero Michel Temer dice que no, que no será candidato a las próximas elecciones presidenciales del país y que le dirá adiós al palacio de Planalto que tanto, pero que tanto anheló. ¿A quién creerle? Podemos estar frente a un viejo truco en política, desde un mismo núcleo enviar mensajes contradictorios, encontrados, diferentes, y después medir las reacciones para entonces tomar decisiones al respecto.

El mandatario está dando pasos ambiguos, decidió parar una reforma de pensiones muy impopular y amenazó con intervenir militarmente en la ciudad de Rio de Janeiro por los altos índices de violencia, es decir, por un lado intenta calmar los ánimos de los trabajadores que lo rechazan y por otro alzar la bandera de la lucha contra la inseguridad, un lastre tremendo para ese país. Son pasos de quien busca una segunda oportunidad.

Pero es muy posible que Temer no sea candidato, y no por su bajísima popularidad, ni por los tantos casos de corrupción que le salpican, todo eso la élite política y los medios lo resuelven con facilidad, recordemos por ejemplo, la reelección del expresidente ruso Boris Yelsin en 1996 cuando los oligarcas bandidos, que luego Putin puso en su lugar, le dijeron: tranquilo, usted va a ganar las elecciones, a pesar de que su popularidad estaba por debajo del diez por ciento, y así fue, lo llevaron a segunda vuelta en la cual le ganó al candidato del Partido Comunista.

Es decir, fórmulas hay para darle una victoria a Temer ¿pero qué sucede? Que el actual mandatario es un presidente de coyuntura, un presidente de crisis, y su función es muy corta; es el personaje que usan para dar el golpe, ajustarlo todo a la medida de quienes están detrás de ese golpe, y luego, con su salida del juego, esa élite que lo usó intentan limpiar todo el desastre ¿Qué reciben a cambio estos personajes? Un retiro tranquilo, o cierta inmunidad, y créanme que Temer lo necesita.

¿Ustedes recuerdan a Michelleti, el hombre que usaron en Honduras tras el golpe a Zelaya? Su función fue virarlo todo al revés y convocar a elecciones lo antes posible para que aparentemente todo volviera a la legalidad, ese puede ser el modelo a seguir en Brasil, y llama la atención algo que fortalece esta tesis, ya los grandes medios que colocaron a Temer en el poder no lo respaldan del todo, más bien ahora lo mantienen en jaque haciéndose eco de los tantos escándalos que salpican al personaje, es como recordándole, estas en mis manos y debes marchar por el camino que yo te diga.

Fíjense que es un juego de ajedrez y el tablero cambia, él era el vicepresidente de Dilma, el jefe de un partido mayoritario en el Parlamento, un partido aliado al PT que garantizaba el gobierno, era entonces el hombre ideal para el golpe, pero hoy ya no es el ideal para el cargo.

La élite brasileña sabe que es hora de refrescar, demasiado descontento en las calles con el sistema político, con los políticos y con la economía, pero al mismo tiempo, hay organizaciones de izquierda con experiencia en la lucha capaz de canalizar todo ese descontento y llevarlo a una crisis social insostenible.

Deshacerse de Lula, sí, claro, es primordial para la derecha, pero también hay que ponerle frenos a toda esa masa popular capaz de moverse por sí sola ¿y cuál es la salida? Pues realizar unas elecciones, sacar un candidato que nada tenga que ver con todo este lodazal en el que se encuentra el país y dar la idea de que volvió la institucionalidad; sería la continuidad, pero enmascarada, y Temer, al parecer, no tendrá un papel protagónico en ese futuro.

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