Mausoleo a José Martí perpetúa su presencia

El mausoleo a José Martí en el cementerio Santa Ifigenia es la obra funeraria más importante del país. Hasta allí llegan cada día numerosos visitantes de todas latitudes, para rendir tributo de recordación al Apóstol de la indpendencia de Cuba.

Alguien lo bautizó como el altar de la patria, y nunca ha vuelto a ser un cementerio común.El visitante recorre los 123 mil metros cuadrados de Santa Ifigenia como un museo asombrándose por doquier. Céspedes y Mariana; José Maceo y Frank País, pero todos los peregrinajes llevan a un sitio del campo santo: la presencia de José Martí, particulariza y engrandece este monumento nacional. Obviando lo definitivo, este sitio acogió varias veces al apóstol de Cuba, largo sería aún el peregrinar del héroe hasta el Mausoleo.

Desde 2002 la marcha honorífica vuelve sobre su ruta, son 28 los campamentos, cada experiencia grabada, 6 cariátides levantan los 26 metros de este templo de la patria sobre si, la cruz del sacrificio diario, en sus regazos el fruto de la tierra cubana, al interior sus escudos provinciales y los espacios para las pinturas malversadas del presupuesto reunido con la ofrenda del pueblo de Cuba.

Las guerras y la tregua como escalones que anteceden la cumbre. A través del lucernario el sol ilumina siempre al hombre bueno, la pluma aún en la mano trémula, ya sin hojas para llenar, el señor angustiado en blanco purísimo de Carrara. Bajo la bandera descansa. de bronce, la cripta funeraria sostenida por tierras liberadas de América. la solemnidad de sus escudos lo resguardan.

Aquí la muerte habita el tiempo, pero desde la piedra inmóvil, la desafían imperecederos los héroes.

Mausoleo a José Martí, el descanso legítimo del Héroe Nacional de Cuba

En el cementerio se encuentra el Mausoleo a José Martí dedicado al Héroe Nacional de Cuba, y apóstol de la independencia de Cuba José Martí, donde descansan sus cenizas, sobre un puñado de tierra de cada país de América.

Inaugurado el 30 de junio de 1951, con sus 24 metros de altura domina toda la necrópolis y es su símbolo por excelencia. Junto al nicho, la bandera nacional y un ramo de flores haciendo realidad la máxima del inmortal patriota:

“Yo quiero cuando me muera,
sin patria, pero sin amo,
tener un mi losa un ramo,
de flores y una bandera”

José Martí, Versos Sencillos

Su arquitectura románica, sobria y elegante, está dispuesta en forma tal que por el lucernario se filtran los rayos del sol hacia la cripta.

Camino de los Padres de la Patria

El 10 de octubre de 2017 fueron inhumados los restos de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y los de Mariana Grajales, la Madre de la Patria, con el objetivo de ubicarlos en el área patrimonial central del cementerio, donde ya se encontraba el Apóstol Nacional de Cuba José Martí y donde posteriormente fueron ubicadas las cenizas del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz. A partir de entonces, el pueblo cubano y visitantes extranjeros le rinden tributo de forma más expedita.

Desde el 10 de octubre se encuentran juntos los iniciadores de las gestas libertarias, en lo que se denominó como El camino de los Padres de la Patria o La línea adelantada de Céspedes, Mariana, Martí y Fidel.

Un frente patrimonial de alta estima se abrió al visitante, al encontrarse prestos a enaltecer la historia de Mariana y Céspedes (iniciador de las luchas en 1868) al lado del Héroe Nacional y continuador en 1895, y acto seguido al Comandante en Jefe, iniciador en 1953, de la Revolución cubana.

Los panteones de Céspedes y Mariana fueron trasladados intactos desde el sitio donde se encontraban en el propio cementerio, mientras que se suma al conjunto una escultura de Mariana en bronce de 4,60 metros, obra del reconocido escultor Alberto Lescay Merencio. La escultura quedó emplazada a un costado de la tumba de Mariana Grajales, coincidiendo con la ceremonia de inhumación de los restos de la heroína.

Fundida en bronce proveniente de casquillos de cañones de artillería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la pieza escultórica se ubica encima de un redondel con tierra traída especialmente desde la finca Majaguabo, en el municipio santiaguero de San Luis, donde crecieron los Maceo-Grajales, y la circunda un sendero de piedras de la localidad de Palmarito de Cauto, lugar de andanza de Antonio y sus hermanos.

La obra intenta armonizar por la vía del contraste con los monumentos cercanos como el del Padre de la Patria, y deviene simbiosis sinérgica con Martí, los mártires y héroes del Moncada, los internacionalistas y Fidel Castro Ruz.

Al Padre de la Patria le fue dedicado un monumento, en el que se representa a Cuba tendiendo una rama de laurel.

(Con información de EcuRed)

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