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Lula Da Silva sería presidente

Lula Da Silva sería presidente

Si las elecciones presidenciales en Brasil fueran hoy, todo parece indicar que Luis Ignacio Lula Da Silva sería cabeza de gobierno otra vez por holgado margen, los más optimistas aseguran que hasta en primera vuelta, pero ese sería un escenario más difícil porque tendría que tener más de la mitad de los votos.

Pero sucede que faltan cerca de 9 meses y más allá que ello, faltan menos de 24 horas para un evento judicial que definirá si Lula será o no candidato por el Partido de los Trabajadores en esos comicios o si tendrá que verlos transcurrir tras las rejas.

Nueve años y medio es la sentencia ya dictada que se hará efectiva si en esta segunda instancia se vuelve a hallar culpable. El delito: aceptar un lujoso apartamento de manos de la constructora privada OAS a cambio de contratos ventajosos con la estatal Petrobras.

Sí, ya sé que usted como yo estará pensando en este minuto en más de un presidente o alto funcionario envuelto en escándalos mayores, con recompensas más grandes que un apartamento playero y cuya carrera política sigue intacta, entre denuncia y denuncia.

Pero ya es una verdad a todas voces que el problema de Lula es su aspiración a volver al Palacio de Planalto, y eso representa un serio obstáculo para la élite política bien acomodada con los personajes actuales que manejan los destinos del gigante sudamericano.

Es entonces que la máxima es una: a Lula hay que sacarlo de en medio y las posibilidades son enormes aun y cuando por doquier se insiste en la inconsistencia de las pruebas. Tampoco eran sólidas las evidencias en su primera comparecencia ante los tribunales y se le condenó; ahora van a por todo, porque es el paso decisivo, la apelación.

El juez Sergio Moros ha sabido jugar sus cartas impecablemente y se hace apoyar por un grupo de magistrados en segunda instancia que son elegidos prácticamente a dedo.

En este caso, tres jueces dictaminarán el fallo que puede tener varias posibilidades: por unanimidad o 2 a 1, lo cual hace la diferencia pues determina los plazos burocráticos para nuevos recursos jurídicos y he aquí la cuestión central, demorar el proceso es perjudicial para los opositores a Lula y beneficioso para el líder sindical, pues mientras permanezca en ese limbo judicial, puede seguir siendo el candidato del PT.

De ratificarse la sentencia, el problema sería entonces para el partido pues tal y como ha dicho Dilma Rousseff, no tienen un plan B, es o Lula o Lula, y le apuestan a su inocencia.

Si bien el resto de las fuerzas políticas va con figuras bastante desprestigiadas, un vacío a lo interno del PT le podría fácil la contienda.

Nadie mejor que Lula para describir su propio laberinto político: «Si me encarcelan, me convierto en héroe. Si me matan, me convierto en mártir. Y si me dejan libre, me convierto de nuevo en presidente». Y mucho más claro lo tiene el actual gobernante Michel Temer: «es mejor derrotar a Lula en las urnas que convertirlo en víctima», solo que es una frase de dientes para afuera porque sabe que en las urnas, todo lo que huela a Temer, está abocado al fracaso.

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