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Loving Pablo, última película sobre el narcotraficante Pablo Escobar

Loving Pablo, última película sobre el narcotraficante Pablo Escobar

La última película sobre el narcotraficante Pablo Escobar –otra más– vuelve a abrir una polémica con demasiadas caras.

Se trata de Loving Pablo, de Fernando León de Aranoa, con Javier Bardem y Penélope Cruz en los papeles principales, tres españoles obligados a rodar en inglés, aunque les duela –según declarara la actriz– por imperativos de los productores: no english, no money.

Y aunque los actores hicieron lo posible por incorporar el acento colombiano a su inglés, hay una  desfiguración idiomática de conjunto que no les funciona.

Escobar, el mito y la polémica

Bardem y Penélope Cruz como Pablo Escobar y su amante./Foto: El País

Ahora el filme se estrena en Estados Unidos con el correspondiente trabajo de marketing y aparece nuevamente en escena la figura de Virginia Vallejo, amante de Escobar y popular presentadora de la  televisión colombiana en los años 80 del pasado siglo. Ella escribió el libro Amando a Pablo, odiando a Escobar y ha demandado a Netflix por la serie Narcos, tan exitosa como espectacularmente manipuladora. O lo que es igual: realizada al mejor estilo, del peor Hollywood.

Según la Vallejo, residente en Miami, Netflix le saqueó su libro sin tenerla en cuenta y tampoco le ha ido nada bien con los productores de Loving Pablo, que compraron los derechos de su historia. Al respecto, el hijo de Pablo Escobar, Sebastián Marroquín –autor de dos documentales y libros acerca de su padre– ha lamentado que los artistas españoles hayan recurrido a un libro al que no le da credibilidad.

«Hoy todas eran el amor de su vida –le declaró a El Debate– todos su mano derecha. Mi padre era hombre de muchas mujeres; no demerito el trabajo de Cruz y Bardem, pero compraron los derechos del libro equivocado».

Cansado de la glorificación que recibe su padre en series y películas, Marroquín –nombre adoptado por seguridad– ha ido por el mundo impartiendo conferencias sobre el fundador del cartel de Medellín y, no sin cierto tono irónico, reconoce que «ha lucrado con el nombre de mi padre, pero tengo más derecho que Netflix.

Yo lo hago de forma más responsable. Podría ganar dinero más rápido adulando a mi padre, glorificándolo como hace Netflix, pero he querido enseñar la realidad sin maquillaje… la serie Narcos es muy Hollywood, muy estadounidense… me ofrecí a colaborar con ellos, pero me dijeron que sabían más que yo».

Antes de estrenarse en Estados Unidos, Loving Pablo ha recibido críticas de diferentes consideraciones, pero en sentido general son más los reproches que los aplausos. Viéndola, hay que convenir que se destaca más Bardem como Escobar, que Penélope Cruz en la piel de Virginia Vallejo (con otro nombre, por supuesto) un personaje que por momentos se torna más glamoroso que creíble.

El filme es desigual y las intenciones de abarcar diez años –1983-1993– no ayudan por cuanto el director se ve precisado a volver sobre  hechos ya contados  sin  poder impregnarle  una personalidad narrativa al relato, ni restarle, por momentos, una cierta modorra a una historia sustentada en el crimen y la violencia.

Volveremos a ver entonces al narco, el hombre violento, el Robin Hood, el padre, el amante, el político sin  corbata, y aunque no se desprende de este filme la glorificación de tantas veces, el mito –ahora locamente enamorado– vuelve a recabar un espacio, a la sombra de aquellos ilustres de las viejas tragedias griegas, publicó el diario Granma.

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