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Las buenas acciones: práctica que no se ha perdido

Las buenas acciones: práctica que no se ha perdido

Siempre que hacemos Comentar Cuba intentamos buscar temas sociales donde los problemas del día a día sean denunciados, donde mostremos la ineficiencia, la indolencia pero también la indisciplina social.

Hoy lo haremos diferente, hablaremos de buenas acciones, porque también hay personas que cuidan el medioambiente, atienden bien a un cliente, dan los buenos días, no maltratan a los pacientes en una consulta, dedican su vida a enseñar.

En este el oficio de hacer periodismo a veces uno subestima temas porque cree no son importantes por ser sociales. Centramos nuestro día a día en lo que pensamos tiene prioridad: el trabajo, la comida, el transporte. Nos convertimos en proveedores por excelencias y olvidamos pequeños detalles que también conforman ese día a día.

Por ejemplo, prestarle atención a nuestros hijos cuando nos hablan, abrazar a un amigo, a nuestra pareja, decirle a alguien lo importante que es para nosotros, ayudar a cualquiera aunque sea un desconocido.

Luego cuando revisamos nuestro correo de Comentar Cuba nos damos cuenta de cuanto agradecen los televidentes esos temas. Y es gracias al correo de Mario Guillermo Ribalta que hoy me animé a hablar sobre las buenas acciones.

En su correo nos convida a escribir sobre personas que cumplen con su trabajo no sólo con eficiencia, también con amor y respeto por los demás. Él nos habla, por ejemplo, sobre un chofer que trabaja en la ruta del P2, que ameniza el recorrido con una música suave que deleita a los pasajeros.

También hemos conocido que en el departamento de Fotografía del Centro Comercial Carlos III, hay una dependienta que siempre atiende bien a todo el que llega, usted sabe que a veces como clientes también somos impertinentes, pero ella escucha a todos y sobre todo mira a los ojos cuando alguien necesita de su servicio.

Otras referencias de buen trato en el servicio nos llegan sobre la Sala de Terapia Intensiva del Hospital Clínico Quirúrgico de 26, en La Habana, donde los especialistas dedican especial amor y cariño a los pacientes graves, así me comentaba Bárbara una ex paciente de ese equipo médico.

Nos dice “ellos me atendieron con mucho profesionalismo”. Otros televidentes nos hablan de las buenas atenciones del equipo médico del Hospital Pando Ferrer aquí en La Habana.

También recibimos criterios muy positivos de los servicios gastronómicos de Santiago de Cuba y Ciego de Ávila, restaurantes en moneda nacional, con precios asequibles, variedad de ofertas y buen trato.

Así podríamos enumerar otras opiniones que desde diferentes lugares del país nos llegan, destacando algo que debe primar en el día a día como son los buenos modales.

Y si de buenas acciones, amor por el ser humano se trata, los mejores exponentes a mi juicio son los payasos terapéuticos, hombres y mujeres que llevan la risa a las familias que tienen niños enfermos de cáncer. Con respeto, apoyo, pero sobre todo con mucho amor.

Personas que tienen su propio mundo, sus propios problemas, que cumplen otras tareas, pero que saben cuán importante es la labor que realizan, ellos expandirán también su trabajo a las casas de abuelos, a la tercera edad, porque para nadie es secreto que nuestra población envejece.

Son muchos los que pudiéramos sumar a esta lista de ciudadanos comunes, quizás con problemas en casa, con las mismas preocupaciones que usted, pero que optan por tratar bien a quienes dependen de su trabajo.

Porque al final en una sociedad los unos dependemos de los otros, quien sirve, mañana puede ser servido, o para que usted lo entienda mejor, cuando se hace una buena acción, siempre recibirá a cambio lo mismo y si no es así, no importa lo bueno es no pagar con la misma moneda.

Apelemos a esa parte positiva, sensible que todos tenemos.

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