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La Tradición no está perdida

La Tradición no está perdida

Con frecuencia suele afirmarse que los carnavales han perdido la elegancia o que sus costumbres ancestrales se van perdiendo. Y si bien es cierto que las dificultades económicas por las que atraviesa el país no permiten que se realicen con el lujo de antaño, la tradición no está perdida.

Aún se realizan los bautizos de las farolas y la quema del diablo en los municipios. Ver desfilar por el malecón habanero a comparsas centenarias como el Alacrán y los Componedores de Batea atestiguan que el folclor está vivo, se transmite de generación en generación y en constante evolución.

El desfile este año incluyó, a petición del público, los carros de lujo pero también el público reclama con cierta añoranza la elección de la Estrella del Carnaval y sus Luceros.

Cuentan que el concurso en la Habana reunía a una gran multitud en la Ciudad Deportiva  y en todo el país  seguían el espectáculo a través de las transmisiones televisivas.

Pero en la década del 70 del pasado siglo dejaron de realizarse, pues se advertía cierta frivolidad. Se consideró que colocaban a la mujer como objeto de deseo y la alejaban del rol que estaba llamada a desempeñar en la sociedad revolucionaria.

A la luz de estos tiempos, en que la mujer cubana está empoderada, valdría la pena retomar estos concursos, claro, sin copiar a los que se realizan en otros países. Podrían elegirse Estrellas y Luceros criollas, cuya belleza no solo sea física sino que  esté acompañada  de valores morales, cultura, y talento. Y hasta pudiera seleccionarse a un rey del carnaval como sucede en gran parte del Caribe&

Este año el carnaval habanero, el más antiguo del país,  nos regaló novedades: conciertos, comparsas y bailables se extendieron por todos los municipios y se crearon espacios para la música alternativa, la canción tradicional y la rumba. También es meritorio reconocer a los cantantes que acompañan las carrosas como  Alain Pérez, Haila, Laritza Bacallao, las orquestas Anacaona y Azúcar Negra, entre otras que contribuyen a elevar la calidad artística del espectáculo.

Estos son algunos valores que es preciso reconocer&  pero también resulta necesario que en próximas ediciones se amplíe el área del malecón destinada al desfile. Es preciso incrementar los puntos de venta de las entradas y extender sus horarios para que las  personas puedan adquirirlas luego de cumplir con su jornada laboral. Los organizadores del carnaval también abogan porque las carrosas vuelvan a representar a organismos estatales que contribuirían al financiamiento y así cada una adquiriría un sello distintivo.

A usted le recomiendo que no se deje llevar por las opiniones de terceras personas. Dese la oportunidad de descubrir con sus propios ojos, el encanto de un espectáculo de 5 horas sostenidas de música y baile, bajo la estrellas en el malecón habanero. Si asistimos con disciplina, con la voluntad de apreciar nuestra cultura popular y con la intención de pasar un rato agradable, contribuiremos a que en cada agosto, el carnaval siga siendo la gran fiesta de la familia cubana.

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