La pérdida de valores en la casa de la familia cubana

Desde hace algunos años, muchos cubanos hablan de la pérdida de valores en los jóvenes, en la sociedad, en la familia, incluso desde lo institucional y gubernamental se toca el tema. Se habla de cómo la sociedad debe recuperar aptitudes que con el tiempo se han ido perdiendo. Sin embargo, frente a todos, amparado por centros institucionales, empresariales, comerciales.

Desde cualquier flanco, podemos encontrarnos cómo se permite con total impunidad que cada día este flagelo se afiance y la sociedad pierda valores, incluso me atrevería a decir que se fomenta esta deformación, se permite por parte de algunos directivos y funcionarios que fingen no ver.

Que se contaminan con lo chabacano, lo vulgar, a costa eso sí, de creer que con ellos sus instituciones, espacios culturales, recreativos reciben más beneficios monetarios, se cumplen planes de venta.

Los ejemplos son muchos, desde algunos payasos contratados para cumpleaños que llevan el reggaetón y los bailes de adultos a los cumples de los peques, hasta las llamadas disco fiñe donde permiten que los adolescentes fumen, beban, responsabilidad también de la familia porque creo que un niño de 12 o 13 años no debe estar en la calle de noche.

Pero si hablamos de valores, de lo que se promueve o no a favor de ellos, existe un ejemplo explícito del que he hablado en otros comentarios y no ha pasado nada, es el Centro Comercial Carlos III. Vuelvo sobre el tema porque creo que como ciudadana y periodista, es mi deber insistir, aún cuando funcionarios de CIMEX se comporten de una manera indiferente ante la polémica que suscita un lugar que tiene como slogan “La Casa de la Familia Cubana”.

Estoy segura de que ningún cubano quiere que su familia, su casa se parezca a lo que hoy a la vista de todos, ofrece este lugar cuando de deformar valores se trata. Si quiere que su hijo fomente el que para divertirse debe beber cuando sea adulto, si quiere que su hijo respire humo de cigarros y vea a muchos haciéndolo a su alrededor sin la menor educación posible, llévelo a este centro comercial.

Pero ya no sólo es la venta de bebidas alcohólicas, permitir fumar en el parque de diversiones que recuerdo no es gratis, pues da dividendos a la institución, se suma a esta deformación de valores, ofertar en sus pantallas gigantes y televisores la promoción constante de marcas reconocidas internacionalmente, ya sea de ropa o zapatos, o poner toda una apología de los grandes futbolistas del momento.

Centro Comercial Carlos III. Foto: Internet
Centro Comercial Carlos III. Foto: Internet

Y no es que tenga nada en contra de estas marcas, ni de estos futbolistas. Sólo que quería muy certero, aunque no tan comercial eso sí, promocionar en esas pantallas de la llamada “Casa de la Familia Cubana”, publicidad útil para la familia; spot, menciones, cortos dedicados a fomentar valores en la niñez, juventud o el resto de la sociedad.

Desde la responsabilidad que tiene cada institución, empresa, centro comercial con nuestro sistema revolucionario. Desde esa responsabilidad que ganamos hace muchos años no podemos permitir que los vicios, los malos ejemplos se propaguen y se admitan en lugares que son nacidos y pensados por la Revolución.

Menos, cuando ellos están destinados al disfrute de los niños. Habría que pensar y ver ¿cuántos funcionarios de CIMEX llevan a sus niños a este parque?

Este es un comentario para la reflexión de todos, un llamado a la familia cubana necesitada de recuperar actitudes para que esa, su casa mejore de una vez y por todas.

Un comentario sobre “La pérdida de valores en la casa de la familia cubana

  • el 14 marzo, 2018 a las 4:06 pm
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    Estoy de acuerdo con el comentarista, pero también hay otros lugares donde debemos seguir muy de cerca el tema de los valores, como por ejemplo los institutos politécnicos o las llamadas escuelas de oficios que como el Blas Roca del Cerro no muestra socialmente los mejores valores amemn de los esfuerzos de algunos profesores, pero los vecinos hemos siido testigo de las conductas antisociales de algunos alumnos y a los profesores decir que son niños que en ocasiones vienen de familias disfuncionales y a los padres quejarse de que muchos de ellos han iido a las prácticas para aprender a delinquir y que la escuela no cumple su función, hemos visto a los factores de la comunidad meterse en el problema, pero de quién es realmente el problema y cuáles son sus causas y condiciones, sería muy bueno que tocaran estos sencibles puntos.

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