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María Cristina García Granados y Saborío, la niña de Guatemala

María Cristina García Granados y Saborío, la niña de Guatemala

Un diez de mayo, a las diez de la mañana, ciento cuarenta años atrás, se produjo el deceso de la joven María Cristina García Granados y Saborío, mejor conocida como “la niña de Guatemala”. Ha transcurrido más de un siglo, y aún en tertulias literarias, históricas, familiares o sociales, se debate entre pensamientos científicos y pasionales, si aquella joven de tan solo 18 años, pudo haber muerto de amor, como afirmó nuestro José Martí en sus versos sencillos.

Lo cierto es que todavía permanece un velo de misterios inexplicables por la ciencia y la conciencia: María García y José Martí mueren en el mismo mes con una diferencia de 17 años y nueve días, sus lazos de unión son como una cábala espiritual que no se ha podido resolver.

He leído documentos de la época, y escuchado testimonios, recuerdos a través de la narración oral, que casi nunca yerra. La joven María García Granados no había sido educada para los menesteres de la vida doméstica como era costumbre entonces. No fueron sus enseñanzas solamente los bordados, la culinaria, el aprender a ser una dama “muñeca”. María fue cultivada en la literatura, las artes, la música y sobre todo en defender el rol de la mujer como un ente social. No nos extraña para nada que José Martí quedara doblemente prendado no solo de su belleza física, sino de sus otras virtudes.

Ana Eugenia Cintrón Palma, una guatemalteca apasionada de la historia que une a Cuba y Guatemala. Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate

Ana Eugenia Cintrón Palma, una guatemalteca apasionada de la historia que une a Cuba y Guatemala./Foto: Susana Tesoro/Cubadebate 

 Ana Eugenia Cintrón Palma, es guatemalteca y tataranieta del poeta y prócer cubano José Joaquín Palma Lazo de la Vega, autor del Himno Nacional de Guatemala, y que llegó a ese país entre el 1875 y 1876, invitado por un ex catedrático del colegio de Bayamo, José María Izaguirre, que ya estaba en Guatemala a raíz del primer movimiento independentista de Cuba.

Ana ha dedicado gran parte de su vida a ilustrarse de su propia historia familiar, ha escuchado las historias de su abuela y de su madre, biznieta de José Joaquín Palma. Ana se ha empeñado en cumplir las súplicas de su madre para que no quedase olvidada su ascendencia, un tronco familiar que luchó, junto a cubanos exiliados, por la libertad y la independencia.

Ahora Ana ya tiene casi a punto una novela cuyo título es: “Palmas de Bayamo”, en homenaje a su tatarabuelo y toda su ascendencia. Este texto tendrá ficción, pero estará basado en esa historia libertaria común de Cuba y Guatemala, y tendrá un capítulo dedicado a la Niña: María Cristina García Granados.

Esta guatemalteca ilustrada no es sólo una novelista y una historiadora, tiene el don de la narración oral, escuchar a Ana Cintrón contar su historia, conversar con ella, es como asistir a una conferencia magistral privada, es capaz de hacernos volar hacia el pasado en una máquina del tiempo.

José Joaquin Palma Lasso de la Vega, insigne patriota cubano, bayamés, autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala. Foto: el crisol.com

José Joaquin Palma Lasso de la Vega, insigne patriota cubano, bayamés, autor de la letra del Himno Nacional de Guatemala./ Foto: el crisol.com

 “Según me ha contado mi familia,-dice Ana- José Martí viene de México a Guatemala, buscando a José Joaquín Palma, por recomendaciones de amigos mexicanos que le avisaron de la presencia de Izaguirre y Palma aquí. Martí ubica a Palma porque quería saber de primera mano los detalles del movimiento de revolución independentista del cubano Carlos Manuel de Céspedes”

Palma recibe a Martí en la ciudad de Guatemala en 1877, incluso viven juntos en una casa de huéspedes, casa que ya no existe, fue destruida en los terremotos de 1917.

_ ¿No se ha hecho ningún intento por reconstruir esa casa?

_No, el espacio aún está, allí hay una casa que es propiedad de una asociación privada que la utiliza para vivienda de jóvenes estudiantes del interior del país. Está ubicada en cuarta avenida, Zona 1, en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Era una casa de huéspedes donde vivieron Palma y Martí. A tres calles vivía María Cristina García Granados, en la casa del que había sido Presidente de la República, su padre: Miguel García Granados. Esta mansión aún existe en la propia Zona 1 en 12 calle y Cuarta Avenida.

“García Granados había sido, junto a Justo Rufino Barrios, promotores de la Revolución de 1871. Al entrar La Revolución asume la Presidencia Miguel García Granados y la deja luego a Justo Rufino Barrios. Los dos eran un binomio muy interesante, pues Miguel García Granados era un erudito, un académico cultural, un hombre de alta sociedad, mientras que Justo Rufino Barrios a pesar de su posición acomodada, era de familia de fincas del área de San Marcos, fronteriza con México y se movía en esa área, aunque había estudiado leyes, era aguerrido y dictatorial de mucho carácter.

“Resulta que Justo Rufino Barrios era tatarabuelo mío, la nieta de Rufino y el nieto de José Joaquín Palma se casaron y son mis dos abuelos maternos. La historia familiar de Barrios y Palma se sigue uniendo aun después que ellos no estaban. Pero está claro que fueron conocidos, compañeros y amigos, tanto Barrios como García Granados, admiraron y acogieron con mucho respeto a ese grupo de intelectuales cubanos, donde estaban Palma, Izaguirre, Martí, entre otros.

“La vinculación era bastante cercana entre esos cubanos y guatemaltecos, existía una sociedad. Miguel García Granados tuvo 5 hijas, una de las cuales era María Cristina. Vivían en una casa que se caracterizaba por estar permanentemente abierta. Miguel García se Había casado con una sobrina suya: Cristina, hija de su hermana que se convierte a la vez en su suegra  que era María Josefa García Granados,  poetisa de grandes luces, muy destacada alrededor de 1840, su hija era la mamá de la Niña de Guatemala.

Miguel García Granados y Zavala, padre de la Niña, fue presidente de Guatemala de 1871 a 1873, tras la Revolución Liberal de 1871 de la cual fue líder. Foto: Archivo Nacional de Guatemala

Miguel García Granados y Zavala, padre de la Niña, fue presidente de Guatemala de 1871 a 1873, tras la Revolución Liberal de 1871 de la cual fue líder./Foto: Archivo Nacional de Guatemala

 “En la casa de Miguel García Granados se realizaban bailes de disfraces, tertulias, veladas culturales y siempre se reunía gente interesante, era la casa en auge de la aristocracia guatemalteca no solo en lo social y económico, sino en lo cultural. En ese entorno fue introducido Martí por sus amigos, y es allí, en un baile de disfraces, donde conoce a María Cristina García Granados. Cuentan que al verla por primera vez, Martí –visiblemente impresionado- pregunta ‘¿Quién es esa niña vestida de egipcia?’, ropaje que llevaba María en una de las fiestas.

_ ¿Dicen que fue amor a primera vista y mutuo?

_ Yo me inclino a pensar que fue así. María Cristina García Granados es una personita que aparece en la vida de Martí siendo muy joven, de 16 años, perfilaba como una mujer con características especiales, heredadas de la personalidad de su abuela y tía: María Josefa, así María Cristina era una mujer independiente, interesada en las letras, una mujer inquieta, con una personalidad carismática sin ser bella, era muy atractiva, con un pelo ondulado, castaño oscuro largo, ojos muy lindos y con personalidad extrovertida.

“No se sabe cómo se desarrolla esa amistad entre Martí y María en detalle, pero si está comprobado que María Cristina asistía a un colegio privado que se llamaba Colegio de Señoritas de Centroamérica, dirigido por las señoritas Izaguirre, cubanas, hermanas de José María Izaguirre. Ellas abren este instituto para niñas y señoritas de alta sociedad, y desarrollan un modelo más abierto con el Instituto Belén, que funcionaba como un Instituto privado al principio y termina como un Instituto Público de educación secundaria. Justo Rufino Barrios, quien es reconocido en Guatemala como ‘el Reformador’, por los cambios que introdujo en esa nación, transformando  Guatemala de un país con aspectos coloniales, a un país moderno de la época.

“Rufino Barrios declara la independencia educativa de la religión, la declara como laica, publica y obligatoria, y en esa línea los cubanos fungen un papel muy importante porque nombra a Izaguirre y a Palma como impulsores de un nuevo modelo de educación secundaria pública para hombres y mujeres y conforman el primer instituto Nacional para varones en la ciudad de Guatemala y en Chiquimula, por otro lado estaba el colegio privado de señoritas, donde asistía María.

“En este colegio se daban cita catedráticos de alto calibre para dar charlas de literatura, poesía, y en ese entorno Martí fue invitado a dar varias conferencias. Describen que él más que miraba, admiraba a María la joven que ya conocía de las veladas culturales. Está comprobado que se desarrolla ahí una relación de mutuo respeto y mutua admiración”

Martí, admirador y defensor de la mujer repartía un atractivo especial entre las féminas con acceso a las lecturas. En un artículo titulado “Los códigos nuevos”, publicado en El Progreso, el 22 de abril de 1877 Martí hace una reflexión acerca de la mujer: “¿Cuál es el primero de los lastres coloniales de la legislación depuesta que menciona? El poder omnímodo del señor bestial sobre la esposa venerable. Da la patria potestad a la mujer, la capacita para atestiguar y, obligándola a la observancia de la ley, completa su persona jurídica. ¿La que nos enseña la ley del cielo, no es capaz de conocer la de la tierra?”

Inspirado en la niña María Cristina, Martí escribe estos versos: Quisiera el bardo, cuando al sol la mece, / colgarle al cuello esclavo los amores; / ¡Si se yergue de súbito, parece / que la tierra se va a cubrir de flores! // ¡Oh! Cada vez que a la mujer hermosa / con fraternal amor habla el proscripto, / duerme soñando en la palmera airosa, / novia del Sol en el ardiente Egipto.

Martí, quizás sin proponérselo, iba exponiendo su pasión: “Amo el bello desorden, muy más bello / Desde que tú, la espléndida María, / Tendiste en tus espaldas el cabello, / ¡Como una palma al destocarse haría!”

_ ¿Qué tipo de relación habría entre ellos, Ana?, ¿Intima, amorosa? ¿Tiene usted alguna información sobre eso?

_ No creo que pasara de lo platónico. Ella sabía desde un principio que él estaba comprometido en México y que se tendría que ir a casar. Pero aun así en sus anhelos de adolescente desarrolla por él un amor platónico muy profundo. Todos los relatos coinciden con que ella le producía a él una ternura inmensa, porque sabía que era un amor imposible, que era una niña a la que él no podía comprometer.

“Sé por relatos familiares, que Palma fue testigo de todo este romance platónico del amor entre ella y Martí, pero en el verso que José Joaquín Palma escribe, “A María García Granados”, el día de su muerte, expresa que veía en ella, en sus últimos meses, cierta sombra de tristeza, depresión, mal augurio en su cara, ya presentía algo, o sería que la vio enferma. La familia Gracia Granados tenía una precondición genética pulmonar. El expresa en su poema, escrito la misma noche de su muerte: “Y mientras todos con igual porfía / Respiraban de amor aquel ambiente, / Yo no sé qué letal melancolía / Llevabas en la frente”

_ ¿Ha podido deducir desde los relatos familiares si ella esperaba que Martí rompiera su compromiso?

_Martí quería, pero no podía, y ella sabía esto, sin embargo aún albergaba esperanzas. Él se retira de Guatemala para casarse con Carmen Zayas Bazán y regresa en los primeros días de mayo para hacer su vida aquí. Él ya no se sentía cómodo en Guatemala, pues el gobierno de Justo Rufino Barrios había dado un giro: tenía ya lineamientos dictatoriales con los que Martí no estaba de acuerdo y empieza cierta lucha interna entre los mismos cubanos que estaban en la parte educativa, pues había cierta represión y ya Martí no podía expresarse como quería y piensa en retirarse de Guatemala más adelante.

“Mientras tanto, Palma es nombrado por Barrios como secretario personal del presidente de Honduras, Marco Aurelio Soto, y sale a esa nación a vivir con su familia, logrando mas adelante, traer a los insignes cubanos exilados en Jamaica, a trabajar en puestos dignos de su rango y conocimiento. Es así como Antonio Maceo y Máximo Gómez entre otros, llegan a Honduras por un período de tiempo, que les permite estar juntos y recuperarse de la salida humillante de Cuba.

“Martí había vuelto casado y María Cristina estaba visiblemente enferma. Existen varias versiones, dicen que ella gustaba de bañarse en un lago cercano y que estando ya enferma fue a nadar y al regresar regresó con una afección respiratoria, se decía que tuberculosis, que pulmonía. Como está hoy día comprobado, la tristeza baja las defensas, el sistema inmunológico. Saber que él había regresado, él aparentemente no logra tener el valor de verla, sin saber que estaba enferma.

Ella le escribe esta nota: «Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán. Te suplico que vengas pronto. Tu niña.»

_ ¿El vio esa nota a tiempo?

__No lo sé, lo que sí está comprobado es que se entera de la muerte de ella en el colegio y muy impresionado, corre hacia la funeraria, Palma lo acompaña y se van al cementerio. Él no la ve viva y manifestó su arrepentimiento de ello porque en esos días hubiera podido hablarle y elevarle el ánimo a ella en su enfermedad.

En el 2013, aniversario 160 del nacimiento de José Martí, la Embajada de Cuba en Guatemala develó una placa conmemorativa a la Niña de Guatemala, dicen que es muy visitadas por jóvenes que piden ayuda a La Niña, acerca de situaciones amorosas. Foto: el guatemalteco.com

En el 2013, aniversario 160 del nacimiento de José Martí, la Embajada de Cuba en Guatemala develó una placa conmemorativa a la Niña de Guatemala, dicen que es muy visitadas por jóvenes que piden ayuda a La Niña, acerca de situaciones amorosas./Foto: el guatemalteco.com

 “La encuentra tendida en su lecho de muerte y en el día del entierro -también esta testimoniado- él se queda allí en el cementerio sentado con Palma junto a la tumba, inmóvil, hasta que el sepulturero les pide que salgan, pues debían cerrar. Esa noche Palma escribe el poema dedicado a María García Granados y se lo da a Martí y le dice: “Mira este es un regalo que te quiero dar: eran los versos dedicados A María García Granados (*)

_ No es hasta 1891 que se hacen públicos los Versos Sencillos y el Poema La Niña de Guatemala (**) ¿Que pasa después que la Niña muere?

_La muerte de María fue un golpe muy duro para la sociedad cultural guatemalteca. Su familia quedó devastada y mantienen su línea de cultura con un perfil más bajo por la ausencia de su hija, y María Cristina García Granados queda olvidada por muchos años, solo recordada en su entorno familiar hasta más de 10 años después, refiere Ana.

“Como se sabe, José Martí desde Nueva York Martí en 1891, escribe los versos sencillos y ahí aparece el Poema La Niña de Guatemala. Dicen que la esposa de Martí, a su manera, y de acuerdo con su época, le arma un lío, pues él confiesa algo tremendo: ‘era su frente la frente que más he amado en la vida’. Una confidencia muy fuerte para ser aceptada por una esposa.

Según la propia narración oral archivada se dice que: Cuando Martí consiguió publicar los Versos Sencillos, en 1891, Carmen y su hijo habían ido a visitarlo a Nueva York. Poco después, Carmen embarcó hacia La Habana a escondidas, para lo cual solicitó colaboración a las autoridades españolas, produciéndose así la separación irreversible del matrimonio y el alejamiento definitivo de su hijo. Martí entonces escribió a un amigo: «Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María, por Carmen, que ha subido las escaleras del consulado español para pedir protección de mí»

“Entonces allí vuelve a surgir esta relación, como el gran amor platónico de Martí que él no logra concretar, y esa historia romántica, pero triste, se convierte en leyenda. Bien podemos imaginar que ella hubiera podido ser otra cosa y Martí también, si ese amor hubiera florecido,considera Ana Citrón.

“Ella había quedado olvidada hasta que él como que la saca de su corazón y hace ese amor público. Y es a partir de entonces que ella resurge como una figura importante, como si la resucitara”

_ ¿Qué descendencia directa de esa familia existe aquí en Guatemala?

_En la familia García Granados no hay descendencia de ella, por supuesto, pero si de sus hermanas y sus tíos hay como dos familias García Granados en Guatemala. Una prima mía está casada con uno de esos descendientes de García Granados y nos cuentan que la historia de María la llevan en su corazón con cariño y nostalgia.

_ ¿Cómo la recuerda la sociedad guatemalteca?

_Existe un grupo de jóvenes, un colectivo de teatro que han implementado una obra que se llama así: “La niña de Guatemala” que cuenta esta leyenda y recitan versos de José Martí y de José Joaquín Palma.

“Yo te diría como una conclusión, que la personalidad de María García Granados es de un distintivo especial, interesante para la época, donde las mujeres se quedaban en casa aprendiendo las labores de la casa, en tanto que la familia de esta joven le crea un entorno favorable que ella aprovecha muy bien y florece interesada en el tema cultural como una mujer independiente, como una chica fuera de su época.

“María tenia inquietudes culturales intelectuales y sociales, su familia defendía el espacio de la mujer en la literatura, la música y las artes, todo eso ayudaba a abrir las mentes de las mujeres que estaban tan sometidas.

“ El matrimonio García Granados venía de una línea de mentes abiertas y propició que sus hijas se cultivaran, creo que ellas y sobre todo María, son un símbolo de las primeras mujeres en Guatemala que realmente tuvieron un espacio en la cultura y en una sociedad desprejuiciada y liberada para la mujer, cosa que a la fecha era muy difícil en Guatemala; y no te hablo de las familias criollas del país o las de una clase media alta, sino más bien de la masa enorme de mujeres invisibles que hay en Guatemala. Por ejemplo las mujeres indígenas, que a la fecha, en una gran mayoría, no han logrado acceso a educación y a trabajo digno, todavía están muy sometidas en una cultura machista. Sin embargo, poco a poco se han ido consolidando espacios para mujeres indígenas que se van liberando y logran un espacio en la sociedad y en sus comunidades. Finalmente logran el respeto y el espacio en su entorno. Pero todo eso requiere de mucho esfuerzo.

¿Cuál es el legado de La Niña de Guatemala para su país y por qué no, para el mundo?

_ Primero debemos reconocer que el legado de María Cristina García Granados, parte de la voluntad de sus padres de exponer a sus hijas a una cultura abierta y participativa, y lo otro es el deseo de superación que ella tenía,  su apetencia de estudio, de conocer, de sus lecturas, de discusiones de historia, cultura, literatura en aquellas peñas de intelectuales.

“Abre una línea a seguir por la mujer en tanto que podía criticar, opinar, expresarse tanto en tertulias como en la prensa, que podían criticar incluso la política.”

_Por las referencias que uno tiene de Martí es fácil deducir que de la Niña no solo le gano su belleza física, sino ese mismo desarrollo intelectual, esa valentía social y hasta política.

_ Pues claro, eso era un atractivo tremendo para él, le llamó la atención esta chica tan liberada , tan espontanea, que recitaba, cantaba , tocaba piano, una muchacha expresiva que no temía a exponer sus opiniones, era extrovertida, no se detenía para escribirle a un hombre casado y decirle “mira aquí estoy qué pasa contigo” algo que en aquella época era un gran tabú y le dio su almohadita y tomaba iniciativas que no eran de la época y entonces considero que ella es un símbolo de la juventud que no se ha aprovechado en Guatemala que no se le ha visualizado como en realidad fue, sería muy bueno rescatar una figura, que como dije antes, en mi opinión y por lo que he leído de ella, es un símbolo de valentía y honor para la juventud de hoy, según informó Cubadebate

(*)Poema a María García Granados, de José Joaquín Palma Lasso
Rompió la muerte el delicado broche / Que a la existencia terrenal te unía: / ¡Así mueren los lirios de la noche / Al resplandor del día!
Como un aroma tu postrer aliento / Aún vive en las magnolias entreabiertas: / ¡Así dejan perfumes en el viento / Las tuberosas muertas!
Feliz la virgen que inocente y pura / Nos dice “adiós” y las pupilas cierra, / Sin que manche su blanca vestidura / El fango de la tierra!
¡Feliz quien muere respirando en torno / Las auras puras de la fe celeste! / Que de una virgen el mejor adorno / Es la mortuoria veste!
¡Feliz la alondra que emprendió su huida / Llena de cantos y gentiles galas, / Sin dejar en las zarzas de la vida, / Las plumas de sus alas!
Siempre me acuerdo de la vez primera / En que admiré tus gracias singulares…/ Era una noche azul de primavera, / De fiestas y cantares.
Juventud, hermosura, gentileza; / Del dulce piano los festivos sones, / Y un aire de deleite y de pereza / Llenaba tus salones.
Y mientras todos con igual porfía / Respiraban de amor aquel ambiente, / Yo no sé qué letal melancolía / Llevabas en la frente.
Y dije sin pensar:- ¡Pobre retoño / Que azotan ya recónditas congojas, / No cubrirán los pámpanos de otoño / Tus amarillas hojas-…!
Y al fin cumplióse mi fatal presagio; / Llegó bramando la tormenta grave, / Se enfureció la mar, vino el naufragio / Y zozobró la nave.
Dichosa tú que al empezar el llanto / Cerró tus ojos la voluble suerte, / Y ya duermes tranquila bajo el manto / Del ángel de la muerte!
En la forma graciosa y delicada / Copiaba tu conjunto peregrino, / Una Venus helénica animada / Por el fuego divino.
De Filomena la canción nocturna / Imitaban tus ecos virginales, / Y era tu boca perfumada urna / De mieles y corales.
Si en el jardín tus pies se deslizaban / Cual se desliza el ánade en las olas, / Las verbenas en flor te saludaban, / Meciendo sus corolas.
Y si tus negras trenzas esparcías / Sueltas y libres de importuno broche, / Con su manto de sombras parecías/ El ángel de la noche.
Semejaba tu rostro sosegado / Do amor vertió sus gracias una a una, / El pálido nenúfar coronado / Por un rayo de luna…
Si hoy no se viste el arpa de tristeza / Y sí se viste de festivas palmas, / Es porque sé que en el sepulcro empieza / La vida de las almas.
Las lágrimas que en ayes se deshacen / O que al rodar nuestras mejillas hieren, / Se deben derramar por los que nacen, / Jamás por los que mueren.
¿Qué es la existencia?… perdurable guerra…/ Hiciste bien en emprender tu vuelo; / La patria de una virgen no es la tierra: /¡Su patria está en el cielo!…
Del funeral flamero el brillo escaso / Refleja en tu faz marchita y bella / Ese mate opalino que en su ocaso / Deja al morir la estrella.
¡Morir y renacer! -esa es la norma, / La muerte el germen de la vida lleva, / La materia se funde, se transforma / Y la esencia se eleva…
Duerme del sauce al soñoliento ruido, / Ese sueño feliz de eterna gloria; / Que el musgo amarillento del olvido / No cubra tu memoria;
Que implores por los tristes de la tierra, / Que vele siempre la piedad cristiana / Apoyada en el mármol que te encierra /
Y… ¡adiós! ¡Hasta mañana!…

(**)Poema La Niña de Guatemala, de José Martí
Quiero, a la sombra de un ala, /contar este cuento en flor: / la niña de Guatemala, / la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos; / y las orlas de reseda / y de jazmín; la enterramos/
en una caja de seda…

Ella dio al desmemoriado / una almohadilla de olor; / él volvió, volvió casado; /
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas /obispos y embajadores; /detrás iba el pueblo en tandas, / todo cargado de flores…

Ella, por volverlo a ver, / salió a verlo al mirador; / él volvió con su mujer, / ella se murió de amor.

Como de bronce candente, / al beso de despedida, / era su frente -¡la frente
/ que más he amado en mi vida!…

Se entró de tarde en el río, / la sacó muerta el doctor; / dicen que murió de frío,
/ yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada, / la pusieron en dos bancos: / besé su mano afilada,
/ besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer, / me llamó el enterrador; / nunca más he vuelto a ver / a la que murió de amor.

La casa de Miguel García Granados, padre de María Cristina. El inmueble que ocupa casi media manzana, se conserva actualmente en buen estado y se ubica en 12 calle y cuarta avenida en la Zona 1 de Ciudad de Guatemala. Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate

La casa de Miguel García Granados, padre de María Cristina. El inmueble que ocupa casi media manzana, se conserva actualmente en buen estado y se ubica en 12 calle y cuarta avenida en la Zona 1 de Ciudad de Guatemala./ Foto: Susana Tesoro/Cubadebate

Sobrecoge ver el portón que hace mas de 100 años estaba siempre abierto a aquellas tertulias donde se encontraban José Martí y María Cristina. Foto: Susana Tesoro/ Cubadebate

Sobrecoge ver el portón que hace mas de 100 años estaba siempre abierto a aquellas tertulias donde se encontraban José Martí y María Cristina./Foto: Susana Tesoro/Cubadebate

 

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