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La dirección colectiva y sus reservas de eficiencia

La dirección colectiva y sus reservas de eficiencia

Montados ya en el 2019, con las energías que nos dejan los festejos por los 60 años de una gesta gloriosa, es necesario ser eficientes en todos los órdenes.

La eficiencia se refiere a la habilidad de contar con algo o alguien para obtener un resultado y es que cada día es más necesario producir, percibir el buen funcionamiento de los principales actores económicos, solucionar problemas burocráticos y no crear otros.

Me detengo hoy en las reservas del capital humano creado por la Revolución, en las inteligencias colectivas e individuales, en el papel de los dirigentes de base. No es posible ser eficientes, con los problemas económicos y las deformaciones salariales que conocemos, si no hay figuras que movilicen, con probado ejemplo y sabiduría, a la cantera de trabajadores, obreros, técnicos, especialistas y expertos que hemos formado en estas seis décadas.

Y note usted, que hablo de figuras y no de la figura, porque se trata de una dirección colectiva, esa que se pone en práctica entre nuestros principales líderes, de contar con todos y de desatar los conocimientos, las ideas más audaces, el empeño, la complicidad, el deseo de competir y aportar, sin desvíos.

Es acabar con la letanía de ciertos lugares, de ciertos colectivos que por mucha inyección de recursos y de oportunidades, retardan cualquier avance. La eficiencia es el atributo de jefaturas que colegian y controlan, que conocen de las potencialidades de cada uno de sus subordinados, que cuentan con el joven talentoso y con el de más experiencia.

El presidente cubano señalaba en el discurso de clausura de la Asamblea Nacional que “necesitamos una actitud más proactiva y concreta de los dirigentes, impulsando, no trabando ni demorando, soluciones seguras y particulares a los problemas”. En tal sentido llamaba a oír a los que saben, para valorar sus propuestas y articularlas a los objetivos económicos del país, y es que en la dirección colectiva, el papel de la ciencia es fundamental.

Según cifras publicadas recientemente, hoy se forman en Cuba unos 600 doctores en ciencias, como promedio anual. El 50 por ciento de ellos son del área de la producción que tributa directamente al desarrollo del país, lo que significa que el talento cubano existe y su aporte debe tomarse en cuenta cada día más por las administraciones.

Aboguemos una vez más porque sean los directivos de base en este 2019, quienes encaucen la inteligencia, emprendan soluciones y respuestas ágiles.

 

 

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