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La cara oculta de la Luna ha vuelto a alimentar sueños

Una sonda china es el primer artefacto en tocar la región de la superficie lunar que se esconde de nosotros; acostumbrados a observar la parte orientada hacia la Tierra. Y es simbólico que la existencia de esta imagen sea un mérito de China, a 40 años y más, de que la Unión Soviética lograra obtener una fotografía de la misma zona, y que Neil Armstrong hiciera su famoso y controvertido paseo por la Luna.

Entonces como ahora, ese satélite natural (además de iluminarnos las noches) parece continuar en el medio de la pugna por el control, ya no sólo de espacios estratégicos, sinó del Espacio en mayúsculas, en un escenario a futuro, sí, aunque tal vez no tan lejano. Si en tiempos de la Guerra Fría, se trató de la rivalidad entre la URSS y Estados Unidos por asegurar sus respectivas zonas de influencia con un desarrollo tecnológico y económico – militar; hoy observamos las expresiones de una competencia por el primer lugar (en todos los frentes posibles) entre Estados Unidos y el gigante que despierta, China.

Un sueño reparador, porque Beijing sigue esa lógica, y no sólo fija posiciones en el Indo – pacífico y a través de las conexiones que (de seguro) ofrecerá “La Ruta y el Cinturón de la Seda”; sinó que invierte (en paralelo) dinero y creatividad hacia un programa espacial propio,no tanto por los resultados a corto plazo, y sí mucho por los beneficios que pudieran llegar después. Ya existe la réplica de la primera estación que China prevé lanzar en 2022; significativo (por demás) si se recuerda la propuesta de Trump a de poner fin al financiamiento que aporta su país a la Estación Espacial Internacional.

Sí, la distancia entre ambos sigue siendo enorme. Washington tiene gastos militares que ascienden a más de 600 mil millones de dólares por año, tres veces más que China; y Trump es un defensor de utilizarlos en proyectos de ciencia ficción como una División Espacial de los Estados Unidos. Sin embargo, es Beijing quien abrió el 2019 con la llegada de una sonda al lado oculto de la Luna. De nuevo, la confrontación por la hegemonía mundial es una realidad que toma forma, y ninguno de los actores quiere lucir rezagado.
Recordemos. No hay super – potencia militar sin un gasto astronómico en economía, ni hay poderío económico sin una hegemonía tecnológica – militar. El Espacio es otro teatro de operaciones por asaltar, simbólica y efectivamente. Parte de la supremacía total que buscaron, unos defender, y otros conquistar, como a la luna.

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