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Julio Antonio Mella: mitos y realidades del líder revolucionario

Julio Antonio Mella: mitos y realidades del líder revolucionario

El 10 de enero de 1929 en México, fue asesinado el líder estudiantil Julio Antonio Mella. Detrás de su muerte existen mitos y falsas imágenes creadas por el gobierno de la época para empañar su imagen como líder revolucionario.
Sobre el tema y la vigencia de su pensamiento habla Francisca López Civeira, profesora de Mérito de la Universidad de La Habana.

Trayectoria revolucionaria

El 10 de enero de 1929 en México, fue asesinado el líder estudiantil Julio Antonio Mella.

Nació el 25 de marzo de 1903

En la Universidad de La Habana se destacó como líder estudiantil y deportista, participando en la firma de un manifiesto mediante el cual los estudiantes de Derecho se oponían al nombramiento como «rector honoris causa» de la universidad al general estadounidense Enoch Herbert Crowder.

Al interés propiamente académico por la renovación universitaria se unía en Mella la preocupación política por la modernización de la sociedad, en busca de la ampliación de la democracia y la participación de los estudiantes en la vida nacional. Para lograr tal propósito se hacía indispensable la unidad de todo el estudiantado, primero universitario, después del país. Sobre la función social de la Universidad de La Habana las concretaba así:

El más alto centro de cultura no debe ni puede ser una simple fábrica de títulos. Una universidad latina no es una escuela de comercio a donde se va a buscar tan solo el medio de ganarse la vida: la universidad moderna debe influir de manera directa en la vida social, debe señalar las rutas del progreso, debe ocasionar por medio de la acción ese progreso entre los individuos, debe por medio de sus profesores arrancar los misterios de la ciencia y exponerlos al conocimiento de los humanos.

Julio Antonio Mella[4]

Sus primeros trabajos periodísticos aparecieron en la revista universitaria Alma Máter (1922-1923), de la que fue administrador. En enero de 1923 es líder de la lucha estudiantil por la reforma universitaria. Funda la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). En octubre de 1923 organiza y dirige el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, y en noviembre inaugura la Universidad Popular José Martí, con el propósito de impartir instrucción política y académica a los trabajadores y de vincular la Universidad «con las necesidades de los oprimidos».[1]

También se implantó la Declaración de Derechos y Deberes del estudiante, de su autoría, donde se establecía que su deber era divulgar los conocimientos en la sociedad y especialmente entre los obreros.

Fue director y redactor de Juventud (1923-1925), fundador de la Liga Anticlerical (1924) y de la sección cubana de la Liga Antiimperialista de Cuba junto a Carlos Baliño y con la presencia combativa de Rubén Martínez Villena. La Liga, inspirada por la Internacional Comunista, sería un instrumento fundamental para la aplicación creativa de las ideas leninistas en los países coloniales y dependientes. Julio Antonio llegaría a convertirse en el máximo orientador de la organización en toda Latinoamérica. En este mismo año ingresa en la Agrupación Comunista de La Habana y desde ella despliega un trabajo muy activo entre el proletariado.

En 1924 publicó un folleto titulado Cuba, un pueblo que nunca ha sido libre, dividido en varias partes: «El imperialismo yanqui ha sido siempre enemigo de la independencia de Cuba», «La soberanía de Cuba ante el Derecho Político», «La Enmienda Platt», y «Otras manifestaciones del dominio yanqui en Cuba».[5]

(TOMADO DE ECURED)

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