Menú

Jesús Menéndez Larrondo: el General de las Cañas

Jesús Menéndez Larrondo: el General de las Cañas

El 22 de enero de 1948, en plena terminal ferroviaria de la ciudad granmense de Manzanillo la clase obrera cubana perdió a uno de sus más dignos representantes. Jesús Menéndez Larrondo, el General de las Cañas era asesinado por sicarios al servicio del imperio yanqui.

Un hombre al servicio de la justicia

Jesús Menéndez Larrondo nació el 14 de diciembre de 1911 en el pueblo de Encrucijada en la antigua provincia de Las Villas en una vivienda típica rural cubana, hecha de tabla de palma y techo de guano. Era de una humilde familia de trabajadores descendientes de combatientes mambises.

Jesús Menéndez fue asesinado el 22 de enero de 1948, en plena terminal ferroviaria de la ciudad granmense de Manzanillo. La clase obrera cubana perdió a uno de sus más dignos representantes.

Jesús Menéndez. Foto Radio Cadena Agramonte

Cursó sus primeros estudios en una escuela pública en Encrucijada, pero al quedar huérfano de madre la situación económica de la familia empeora viéndose obligado a trabajar desde niño en la parcela familiar y como vendedor ambulante de sus frutos en el batey del central Constancia y, a los 14 años comienza a laborar como machetero en las colonias del central Nazábal mientras que en el tiempo muerto, trabaja en las escogidas de tabaco de varios pueblos de la provincia.

En el año 1927 con 16 años de edad logra una plaza de retranquero de trenes de caña y al siguiente año comenzó a trabajar como purgador de azúcar en el central Constancia.

Conocedor del carácter indomable, inclaudicable y antimperialista de Jesús en defensa de los obreros, el gobierno auténtico de Grau siguiendo la política de “La Guerra Fría” decidió eliminar al líder azucarero de lo cual se encargó el tristemente célebre Joaquín Casillas Lumpuy, entonces capitán de la Guardia Rural en la estación del ferrocarril de la ciudad de Manzanillo el 22 de enero de 1948.

El sepelio de Menéndez constituyó una impresionante demostración de duelo popular. Las ideas sociales y política por las que luchó y murió se confirman hoy en la obra de la Revolución.

(Tomado de Ecured)

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *