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Jesús Guerra, uno de los grandes

Jesús Guerra, uno de los grandes
Por: Sigfredo Barros

Su nombre no podía faltar cuando se mencionaba a los integrantes de aquel mítico cuerpo de lanzadores de Pinar del Río en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado. Junto a Rogelio, Ajete, Juan Carlos Oliva y Faustino, no podía faltar Jesús Guerra, fallecido este domingo a los 69 años.

Guerra le hacía honor a su apellido. Salía a “luchar” su juego como ningún otro, era un guerrero en el montículo, combinando de todo: recta de 90 millas, curva, slider, cambio.

En una oportunidad, conversando informalmente en el estadio Capitán San Luis, me confesó, después de salir como perdedor en un juego:

“Yo odio perder. Cuando salgo al terreno la palabra derrota no está nunca en mi mente. El día que no piense así se acabó la pelota para mí”.

Sus primeros pasos en el béisbol los dio en un apartado rincón del municipio pinareño de Guane, conocido como Punta de la Sierra. Ya en 1964, con 16 años, integra el equipo juvenil de su provincia y de ahí en adelante su ascenso fue paso a paso hasta llegar a la selección nacional de mayores, el soñado equipo Cuba, en una época donde los pitchers no faltaban.

Fue un triunfador. Oro panamericano en San Juan, Puerto Rico. Titular en el Campeonato Mundial de Tokio-1980 y ganador también en Copas Intercontinentales, Jesús Guerra tuvo el honor de mantenerse invicto a lo largo de nueve años en el equipo nacional, con balance de 22 victorias sin derrota.

Sus números en Cuba fueron similares en cuanto a calidad. Ganó 114 juegos, perdió 84 y su promedio de carreras limpias cerró en un excelente 2,36, a pesar de haber lanzado casi toda su carrera con el bate de aluminio vigente. Propinó 33 lechadas y dejó con la carabina al hombro a 819 bateadores.

Guerra se retiró en 1982, aunque siguió dando el aporte de sus muchos conocimientos. Trabajó como entrenador en Santiago de Cuba, Matanzas, Las Tunas y en su natal Pinar del Río, entrenando a lanzadores como Norge Luis Vera, Danny Betancourt y Yoelkis Cruz, entre otros muchos. Y en el extranjero laboró en Japón, Italia, Venezuela, México, España y Panamá. Tuvo, además, la suerte de ver lanzar a su hijo en nuestras series nacionales.

Se fue uno de los grandes, una gloria de nuestro béisbol: Jesús Guerra. Lleguen nuestras condolencias a sus familiares y a quienes tuvieron la suerte de conocerlo.

(Tomado de Granma)

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