Menú

Inversión extranjera en Cuba: retos y oportunidades

Inversión extranjera en Cuba: retos y oportunidades

Hace pocos días un amigo me sugería, a partir de una experiencia personal, que profundizara en las problemáticas que hoy marcan la inversión extranjera en el país. Buen momento cuando está a las puertas una nueva edición de la Feria Internacional de La Habana. Esta política constituye una necesidad no solo para el crecimiento económico del país sino para su desarrollo. La ley se aprobó en 2014 y condicionó el camino para los cambios a favor de la inserción de la inversión extranjera, definida en los lineamientos como una fuente para el desarrollo.

El pasado año según datos oficiales Cuba atrajo capital foráneo por un valor que superó los dos mil millones de dólares cifra que se traduce en negocios ya establecidos. Cada año se actualiza la cartera de oportunidades a partir de un serio trabajo para potenciar los sectores estratégicos y con proyectos en todo el país. No obstante hasta hoy los avances en este campo son discretos y no alcanzan los niveles que necesita la economía. Ciertamente el bloqueo económico existe y la dualidad monetaria y cambiaria suma otro elemento negativo.  Sin embargo la dirección del partido llama a dinamizar la actividad, a despojarnos de falsos temores, el Presidente cubano recalcaba recientemente que hay que ser audaces y creativos en la manera de enfocar la inversión extranjera. Algunos elementos obstaculizan la marcha de ésta política. Persisten dilaciones innecesarias en los procesos negociadores. Ejemplos hay y en varios sectores, de demoras en la aprobación de los negocios y en la concreción de los proyectos. Justo en agosto se aprobaron normas complementarias a la ley 118 para agilizar los mecanismos de presentación al MINCEX de los negocios con capital extranjero. Pero estas normas por si solas no constituyen una varita mágica para atraer las soluciones. La preparación de los encargados de llevar adelante estos procesos, es prioridad. Insertarnos, desde nuestras potencialidades, con nuestra compleja realidad, en un mundo muy competitivo exige conocimiento, agilidad y dinamismo. Y esta capacitación no involucra solo a los ejecutores de los llamados grupos negociadores, cada directivo, cada empresario debe tener la preparación adecuada, dicho de otro modo: se trata de saber identificar sus posibilidades, chequear los cronogramas y trabajar en la atracción del capital foráneo. De ahí también depende desterrar burocratismos, desenmarañar trámites, conseguir que fluyan elementos que son importantes para generar los encadenamientos productivos que debe propiciar también la inversión extranjera para su inserción armónica en la economía. Pasar de la teoría a la acción y con resultados, no espera. La Feria de La Habana será un escenario para continuar abriendo caminos a esta política cuyo crecimiento, reitero, es impostergable para la estrategia de desarrollo cubano.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *