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Instruir y educar no es lo mismo

Instruir y educar no es lo mismo

Por  estos días releyendo algunos de los correos que nos escriben a Comentar Cuba, encontré el de Sixta, una televidente que nos ha escrito varias veces.

Ella es de esos televidentes con los que uno aprende un poco más al leerlos porque son muchos los cubanos no solo instruidos sino también educados, esa conciencia cívica que tanto nos hace falta rescatar por estos tiempos.

De ello hablaré hoy, de esas personas que a lo mejor no tienen mucha instrucción pero si  muestran una excelente educación como ciudadano.

https://youtu.be/M2BsUBJXLRA
“El desarrollo de la economía a veces no  depende de un pueblo instruido, sino de un pueblo educado”

Nos decía Sixta, la televidente de la que le hablaba al principio: “el centro de todo hoy en los  medios de prensa es la política, la economía y los daños medioambientales”.

Olvidando a veces que también deben educar al pueblo para el cual trabajan. En una de sus reflexiones ella argumentaba que: “el desarrollo de la economía a veces no  depende de un pueblo instruido, sino de un pueblo educado”.

Estudiar y prepararse para la vida es bueno. Todos los padres añoran un título universitario para sus hijos y olvidan por ese egoísmo filial que es mejor  motivar a que estudien algo que les guste.

Ser un buen técnico, albañil, secretaria y no hacer de ellos un profesional mediocre. De nada valen títulos universitarios si no respetamos y cuidamos como ciudadano nuestra sociedad.

Hace pocos días me encontraba en un lugar, había una doctora, lo sabía porque llevaba su bata de especialista puesta, de pronto comenzó a sacar cosas de sus bolsillos como restos de algodón, torunda, pequeños papeles y a botarlo en plena calle, en medio de todos los que estábamos allí con una desfachatez que impresionaba, sin ningún tipo de pudor.

He ahí un ejemplo, una mujer instruida pero para nada educada, he visto delante de mí un carro moderno de una super marca y una mano fantasma sale y tira en plena avenida una lata de refresco o de cerveza, créanme que daría lo que no tuviera por grabar  algún instante de estos.

Resulta contrastante entonces ver a uno de nuestros campesinos, hombre de trabajo duro, sin mucha escuela, pero con educación como saludan, cuidan su entorno y apuestan por un mejor país.

A esto es a lo que se refería Sixta en su correo, a la importancia que los medios de prensa deben dar a la educación ciudadana, como decía ella: “corren tiempos donde contaminarse es muy fácil y la labor periodística  juega si se quiere un papel imprescindible”.

Cuando hablamos de las buenas acciones muchos nos escribieron para dejar sus buenas experiencias, nombre de médicos, instituciones, fueron muchos los ejemplos en todo el país. Entonces te das cuenta que a veces reparamos sólo en lo mal hecho y dejamos escapar  las buenas acciones.

Algunos televidentes nos decían, es verdad yo tengo problema con el agua o mi consultorio del médico de la familia nunca abre, pero  debo reconocer  que… y allí enumeraban sus buenas experiencias. Es bueno de vez en cuando hacer ese tipo de ejercicio en casa, en el trabajo, en la calle.

Las ineficiencias institucionales,  la mala atención en un hospital, los problemas de la vivienda, la basura sin recoger por más de veinte días en cualquier esquina, el desabastecimiento en centros comerciales, son problemas reales que debemos denunciar.

Debemos pensar en las cosas buenas que tenemos, esas que quizás no tienen tanto valor para los demás pero para usted sí, cuando lo haga se dará cuenta el giro que puede dar su vida.

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