Menú

#Análisis Internacional Impacto negativo de las empresas mineras en Latinoamerica: el caso Brasil

#Análisis Internacional Impacto negativo de las empresas mineras en Latinoamerica: el caso Brasil

Si antes del pasado 25 de enero, alguien se preguntara “qué es” “qué representa” la Empresa Minera Vale, quizás esta hubiera destacado por la notoriedad de su nombre y el alcance que tienen sus inversiones en el mundo.

Una empresa multinacional brasileña fundada en 1942, opera en los sectores de minería, logística, energía siderúrgica y petróleo. Uno de los mayores operadores logísticos del gigante sudamericano.

Es también la segunda compañía minera más grande del mundo, el mayor productor mundial de hierro y segundo en níquel.

Sin embargo, este súper lucrativo negocio también es responsable de las dos mayores tragedias ambientales de Brasil, con la rotura de las presas en los poblados mineros de Mariana en 2015 y luego en Brumadinho, desplome del que conocimos, justamente, en las noticias del 25 de enero de este 2019.

Según reportes recientes, los residentes en el municipio Brumadinho, en el estado de Minas Gerais, afirman que nunca fueron avisados por la empresa Vale respecto a posibles riesgos de la represa que al colapsar cobró al menos 150 vidas humanas.

Allí desconocían de planes de fuga o evacuación en caso de accidentes de la represa Mina Córrego do Feijão. Ninguna alarma, ninguna sirena avisó.

Una vez más se enfrentaba el dolor de la pérdida por negligencia de otros “seres humanos”, que definitivamente no tienen en sus prioridades ni protección, ni respeto hacia la vida de quienes habitan en las zonas escogidas para explotación, y mucho menos se piensa en los impactos negativos sobre esos ecosistemas.

Hablamos de zonas fundamentalmente ricas en recursos de todo tipo y que, en el caso específico de Brasil, cada vez sienten más la amenaza hacia las reservas de la Amazonia.

Esas tan defendidas por sus guardianes originarios de las poblaciones indígenas. Justo a quienes desde el mismísimo inicio de sus gestiones presidenciales, Jair Bolsonaro comenzó a atenuar los poderes; por ejemplo, al pasar funciones de la Fundación Nacional del Indio a manos del ministerio de Agricultura.

Entre ellas la identificación, delimitación, demarcación y registro de tierras ocupadas por indígenas, exactamente donde se hacen fuertes los intereses de los agronegocios. Y lo que ocurrió en Brumadinho es el ejemplo más reciente en Brasil.

Pero muchas otras víctimas, entre espacios naturales ecológicamente amenazados y las propias poblaciones rurales, se multiplican en otros países donde es constante la presencia de inversiones de empresas que, de los lugares donde operan, solo importan las ganancias.

Que decir de esos gobiernos que hacen caso omiso a las malas prácticas que figuran en los expedientes de algunas de esas empresas y les aprueban sin miramientos cada explotación.

La misma multinacional Vale acumula denuncias por contaminación, desalojos, precarización laboral y violación de derechos.

Fue denunciada por desalojar de sus hogares a 760 familias campesinas en Mozambique para avanzar con minas de carbón.

En Canadá, durante 2009 y 2010, los trabajadores resistieron 18 meses en huelga para protestar contra esa empresa que pretendía reducciones salariales, jubilaciones anticipadas y contratos temporarios.

Son solo algunas del centenar de denuncias que pesan sobre la multinacional brasileña que, en 2012, ganó el Premio Internacional Ojo Público (más conocido como el premio “de la vergüenza corporativa mundial”).

El Brasil con grandes e importantes reservas ecológicas que a muchos interesa preservar está en riesgo más que nunca.

La seguridad e integridad de la Amazonia está a merced de un evidente desinterés de la actual administración brasileña de favorecer políticas medioambientales.

Y lo que es peor, hay centenares de personas muriendo por decisiones de esos que solo se conmueven ante el hambre de sus bolsillos.

Mientras, seguimos viendo en las redes sociales, repetidas veces, cómo los más afectados se preguntan: ¿Hasta cuándo los gobiernos de América Latina y el mundo continuarán cobijando a estas empresas mineras de rapiña, que solo se dedican a saquear los bienes comunes de los pueblos para enriquecerse a costa de lo que sea? ¿Hasta cuándo se les seguirá permitiendo que continúen asesinando y/o destruyendo la vida de pueblos enteros con absoluta impunidad?

Por lo pronto, es noticia que el estado de Minas Gerais ha cancelado la licencia de la Empresa Minera Vale para operar en dos minas. Veremos qué otras medidas surtirán efecto real sobre el problema.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *