Hecho en China, el imperio de las grandes y las pequeñas cosas

La clausura de los juegos olímpicos de Corea del Sur, que fueron noticia por el acercamiento diplomático con su vecino del norte, fue también motivo para anunciar que la próxima competición en la nieve será en Beijing en el año 2022, los chinos hicieron gala de su capacidad para organizar eventos de esta naturaleza, y anunciaron por todo lo alto lo que serán unos bellos juegos olímpicos de invierno.

Conocedores ellos también de lo que es la diplomacia que se ejerce a través del deporte, muestran la fuerza del gigante asiático cuando a la vez anunciaron varias enmiendas a la constitución, esta sería la 5ta vez que la actualizan desde que asumieron esta carta magna en 1954.

Entre los elementos que más llaman la atención de estas propuestas del Comité Central está en primer lugar incluir el pensamiento del actual presidente Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para la nueva era.

Además propone incluir la concepción científica del desarrollo, que no sea solo una política, sino que esté en la ley fundamental. Suscribe la unidad y protección de todas las etnias, en un país multiétnico y multinacional. Fortalecer las instituciones socialistas y luchar de frente y sin tregua, sin personas intocables, contra la corrupción, un tema en el que destaca el también primer secretario del partido comunista desde los comienzos de su vida política.

Bajo esta enmienda las ciudades chinas con distritos subordinados tendrán el poder de redactar leyes y reglamentos locales, en un claro intento por descentralizar decisiones y acercar el poder de decisión y de responsabilidad a las autoridades locales.

Pero quizás lo más moderno, avanzado de estas enmiendas sea incluir en la ley fundamental el hecho de que el futuro de china está vinculado estrechamente al futuro del mundo.

Es decir, sin los pueblos del mundo, China no podrá avanzar, una manera de reivindicar la globalización, de este país que se conoce también como la fábrica del mundo.

La iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda, ese gran proyecto para crear infraestructuras de comunicación para comerciar trasciende de ser una política, para convertirse en mandato constitucional.

En un mundo donde Reino Unido abandona Europa, donde Estados Unidos llama a encerrarse en las fronteras nacionales, en el que el miedo al otro prima y el comercio exterior se ve como excusa para justificar problemas internos, este mensaje de China resulta disonante, pero agradable.

Las enmiendas traerán además un significativo cambio político, y no siempre queda claro cuál es el camino, en un país donde el discurso político es a veces tan críptico como los caracteres de ese complejo idioma.

El titular, el elemento más fácil y más atractivo, el que repiten buena parte de los medios occidentales es la eliminación de los dos términos de cinco años para el rol del presidente y vicepresidentes del gobierno.

Así dice hoy la carta magna, tras esta enmienda, Xi Jinping que está en el final de su primer mandato, ya no tiene límites y puede permanecer en el poder de manera indefinida, lo cual sería una novedad, pues en los últimos años ha primado esta práctica de tener a los presidentes un máximo de 10 años, en un cargo por cierto en engloba también la dirección del partido y del ejército aunque de estos dos últimos no existen límites de tiempo.

Cabe la pregunta de si también cambiarán la edad máxima para permanecer en el Buró Político, que hoy es 67, y si Xi Jinping se mantiene sobrepasará esa edad, ahora tiene 64. Esta figura es esencial si queremos entender el pasado reciente, y el futuro de China. Ingeniero químico, doctor en Marxismo, hombre brillante, cuyos aportes quedarán plasmados en la carta magna.

La crítica desde este lado del mundo es la más lógica, omiten que esa constitución se actualiza, para que la letra se parezca a la vida, cuando otros países tienen constituciones que datan del siglo 18.

En el fondo, hay mucho miedo a China, es un imperio, hace 2000 años, pero dicen que no quieren colonización, sino comercio en coherencia con su política exterior, y tienen escritos los principios que la rigen: no agresión mutua, no intervención en los asuntos internos y otros elemento que significan: propongo inversión, préstamos, tecnología, y no me meto en problemas internos, porque no me gusta hacer lo que no me gusta que me hagan.

De extremismos ganando elecciones, emerge una China que propone un mundo distinto, donde los chinos podrían vivir de una manera modestamente acomodada, en un país bello y culturalmente avanzado, eso quieren.

Si será Xi Jinping para el futuro, se abre la puerta, pero no se sabe en un país que confía en los liderazgos fuertes, pero no se ata a ellos, porque es capaz de actualizarse según las necesidades de su momento histórico.

Un Partido fuerte y una constitución moderna que hable a los chinos del presente, un país con un plan claro sobre su futuro.

Están resueltos a estar en cada recóndito lugar del planeta: en un bolígrafo, un automóvil, un celular, o una computadora que todos digan el lema que los certifica como el imperio de las grandes y las pequeñas cosas: hecho en China.

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