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A grande problemas… ¡grandes innovaciones!

A grande problemas… ¡grandes innovaciones!

Le invito a buscar en su propia casa. El resultado de los procesos de innovación está muchas veces, al alcance de la mano, casi siempre en forma de artefacto.Hablamos por ejemplo de objetos tan sencillos y de uso diario como la máquina de afeitar.

Este instrumento lo inventó a finales del siglo XIX, King Camp Gillete, un viajero que pasó más de un susto cuando utilizaba las tradicionales navajas, en el baño de un tren a toda velocidad. Así que ideó un sistema que protegía la piel de la exposición excesiva de la cuchilla, eliminó la posibilidad de grandes cortes y de paso, ganó –sin saberlo- un lugar en la rutina de aseo de millones de personas en todo el mundo.

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King C. Gillette y el prototipo de la maquinilla de afeitar. Fotos tomadas de Wikipedia

 ¿Otros ejemplos de innovaciones? Pues el bombillo, la batería, el hormigón, el papel, que por cierto, sirvió de base para otra gran innovación: la famosa imprenta de Gutenberg, y una larga lista que incluye hasta los chips de las computadoras.

Es lógico entonces asociar la innovación con la “creatividad”, el “ingenio”, pero realmente, su significado es más amplio. Los innovadores crean valor económico o social. Ellos generan productos o procesos que son nuevos o mejoran de forma significativa los que ya existen. Así lo ha hecho en Cuba más de un innovador, al que debemos el funcionamiento de alguna compleja maquinaria sin piezas de repuesto.

Y en este punto vale resaltar un detalle: las buenas ideas se convierten en innovaciones sólo cuando se implementan en la práctica, no antes. De hecho, lo que limita en ocasiones el desarrollo de una innovación es el desconocimiento de que se trata de un proceso. Por lo tanto, no termina cuando tenemos entre manos un artefacto. Muchas veces se obtienen prototipos que nunca llegan a convertirse en innovaciones porque no pasan de esa fase.

Las necesidades del mundo actual deberían llevar a que cada vez más, las innovaciones vayan de la mano con el desarrollo sostenible.Y así lo defienden quienes participan por estos días en La Habana, de los debates de la Convención de Ciencia, Tecnología e Innovación.

El manejo de grandes cantidades de residuos industriales y domésticos, la urgencia de producir alimentos o de abastecer de agua potable a las comunidades son imperativos que demandan mucho más que buenas ideas; demandan innovación. De hecho, hoy en día algo no debería ser considerado innovador si deja de lado el aspecto de la sostenibilidad.

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La escasez de agua potable es uno de los problemas que las innovaciones pueden aliviar. Foto: RT

Cuba en el camino de las innovaciones

¿Qué se necesita en la nación caribeña para que las innovaciones tengan impacto? Por un lado, políticas y procedimientos efectivos para desarrollar el potencial innovador del país y por otro, inversiones planificadas en ese campo. Urge también estrechar el vínculo entre universidades, centros de investigación y empresas y sobre todo, lograr que las propuestas innovadoras no queden en gavetas o a la espera –en ocasiones, prolongada- de su aplicación.

En los últimos tiempos, Cuba ha rescatado iniciativas que potencian las innovaciones. Como resultado, en el área de la Biotecnología, por ejemplo, se han obtenido desde medicamentos de alto impacto como el Heberprot-P hasta nuevas propuestas para tratar el cáncer y las enfermedades coronarias.

Así que no hay dudas: a grandes problemas…grandes innovaciones.

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