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Vladimir Putin inaugura una gigantesca planta de gas licuado en el Ártico

Vladimir Putin inaugura una gigantesca planta de gas licuado en el Ártico

El presidente ruso, Vladimir Putin, inauguró una planta de gas licuado gigantesca en el ártico ruso, donde las temperaturas puedes estar por debajo de menos 50 grados; se considera un de los proyectos más caros y ambiciosos en el mundo del gas, estamos hablamos de más de 27 mil millones de dólares.
Antes de ir al punto al cual deseo llegar, quiero detenerme en un detalle clave: de esta planta saldrán a partir del año próximo unos 3200 millones de metros cúbicos de gas hacia España, el único país europeo que hasta ahora estaba desconectado al sistema de suministro de gas ruso, y se estrenará con esta cantidad que representa, escuchen bien, el diez por ciento del consumo total de ese combustible. No es un asunto menor, es un vínculo que se establece entre Rusia y España, y ya sabemos nosotros que los intereses económicos fuerzan ciertas relaciones políticas más amistosas.
Pero bien, vamos al punto. ¿Por qué digo que mediáticamente se ha obviado lo más importante del asunto? Fíjense lo que dijo el presidente Putin durante la inauguración: “Se trata de un proyecto mucho más ambicioso, y me refiero al reto de conquistar el Ártico” ahí está la cuestión. Desde hace años el Ártico es una prioridad para Moscú, buena parte de su territorio está en esa zona, pero hay más, con el fenómeno del cambio climático se espera que en 2040 buena parte de esa área esté libre de hielo y pueda explotarse los yacimientos que existen en la zona, y antes de que las grandes transnacionales e intereses occidentales desembarquen, Rusia se adelanta y se posiciona.
Se estima que el 30 por ciento de las reservas mundiales de gas y petróleo está en el Ártico, ya con ese dato podría decirlo todo, pero no, hay otro elemento. Si disminuyen los volúmenes de hielo, el trasporte marítimo se hace posible ¿Se imaginan ustedes que fácil sería la comunicación entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico? Tomen un mapa y verán, representa un ahora considerable de tiempo y energía, y los principales provechos serán para quien controle esa ruta o cree más rápido mejores condiciones para facilitar ese transporte.
Pero para Moscú el Ártico es, más que una oportunidad económica, un asunto de seguridad nacional. Estados Unidos ha sacado también sus cálculos y ha comenzado a militarizar parte del área, a lo cual Rusia ha respondido con similar iniciativa. Ambos han detectado que es una zona sin definiciones jurídicas que hacen vulnerables sus esquemas de seguridad, sobre todo para Rusia, que ya intentan cercarla por la región europea, con actividades militares y bases en sus fronteras asiáticas, y ahora podría sumarse la parte norte. Obviamente no lo van a permitir. En los próximos años el pulseo será mayor, muchos lo definen ya como una zona potencial de grandes conflictos; ya ven, la temperatura sube en el Ártico y no solo por el cambio climático.

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