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El fútbol no es solo un deporte, es también muy político

El fútbol no es solo un deporte, es también muy político

El fútbol da mucho de qué hablar por estos días, y no solo por los goles de Gareth Bale y la retirada del gran Zidane como técnico del Real Madrid.

Y es que todavía hay quien cree que el fútbol es solo un deporte. El más reciente ejemplo de que es también muy político es el del juego amistoso que iba a producirse entre la selección argentina de fútbol y la israelí, como entrenamiento antes del Mundial.

Se enfrentarían en una ciudad costera, del territorio ocupado por Israel. Decidieron entonces mover el partido para un estadio en Jerusalén, ciudad de la discordia, que han de compartir Palestina y el estado judío, pero que ha terminado siendo campo de batalla, cuando Israel se atribuye el derecho de toda esa ciudad.

Sería en un estadio de menos capacidad que el pactado anteriormente, el Teddy Kolek, ubicado en la parte occidental de la ciudad y donde juega de local el club, oiga el nombre: Beitar Trump Jerusalén.

El nombre del presidente de los Estados Unidos se lo agregó su dueño el mes pasado, en reconocimiento al gesto del magnate de trasladar la embajada de EE.UU. a la ciudad que reivindican para sí las tres grandes religiones monoteístas.

Suspenden el partido amistoso entre Argentina e Israel en Jerusalén

La política se mezcló con el fútbol: la selección Argentina e Israel suspendieron encuentro amistoso/Foto:Publimetro

En medio de esta discordia, Netanyahu llamó por telefóno a Macri, y todo se resolvió, entre ellos.  Pero, los políticos a veces olvidan que hay más mundo que aquel que viven en sus oficinas.  Los dueños del fútbol, dígase los que manejan las grandes sumas, sin correr de un lado a otro en un terreno de fútbol durante 90 minutos, ya se habían cumplido su propio plan de ingresos.

Imagínense que en 20 minutos se agotaron las entradas disponibles, la AFA cobró 2 millones de dólares y tendrán 500 mil para gastos, una suma récord según afirman los entendidos en estos temas. Claro que cobran también por transmitir este partido a 50 países del mundo, con la siempre atracción que representa el astro del fútbol argentino y joya del Barza Lionel Messi. Pero no todo fue tan fácil. La Federación Palestina de Fútbol envió una carta a su homóloga argentina con copia a la FIFA. Escribieron: Este partido es como si nosotros celebrásemos el aniversario de la ocupación de Malvinas.

En Barcelona, capital catalana, y ciudad adoptiva de Messi, y en Buenos Aires las protestas tiñeron la camiseta albiceleste de rojo, refiriéndose a la sangre derramada en la agresión israelí, que lleva ventaja total frente a la desarmada y empobrecida Palestina, y que solo hace algunas semanas disparaba a manifestaciones pacíficas en la llamada Marcha del Retorno. Hasta entonces, parecía que con solidaridad mediática ponían el parche. Hasta que 70 niños palestinos enviaron una carta a Messi, inmensamente popular allí donde nadie habla español, pero el fútbol empareja a todos. Le dicen en su carta: ¿Es acaso lógico que Messi, nuestro héroe, vaya a jugar en un estadio construido sobre las tumbas de nuestros ancestros?.

Esto no es en sentido figurado: el estadio donde jugarían está construido sobre la aldea destruida en Al Malha. Estarían jugando sobre una tumba. Messi además ha recibido amenazas de rechazo internacional, en el mundo árabe donde es tan popular. Difícil además dado que es embajador de buena voluntad de la Unicef. No ha de ser fácil para Messi, quien mantiene un contrato de imagen vigente con una empresa israelí, aunque no pudo hacer oídos sordos a los gritos de los militantes movilizados en Barcelona, muy lejos de tierra santa.

La última noticia que supimos es que finalmente suspendieron el partido, aunque aún la AFA no lo ha oficializado, y es que cobraron 2 millones de dólares por adelantado. No podemos olvidar que la política más efectiva, en la que más dinero se pone, y la que más lejos llega es esa que se viste de entretenimiento. Triunfa entonces la presión de las grandes mayorías de la afición que habla cualquier idioma, vive en paz o en guerra. Qué bueno que lo que más querían Netanyahu y Macri fue vencido por la voz de 70 niños palestinos, una historia que demuestra que a pesar de todo, sí hay idiomas que hablan todos.

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