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Fumar, beber y consumir drogas, prácticas cada vez más frecuentes

Fumar, beber y consumir drogas, prácticas cada vez más frecuentes

Hoy hablaré sobre la familia, la formación de nuestros hijos, las adicciones. Vivimos momentos en los que a veces nos preocupamos más como familia por lo material que por lo espiritual. Esos pequeños detalles que van moldeando, formando la personalidad de nuestros hijos quedan en un tercer o cuarto plano, esos pequeños detalles que de no verlos deforman aptitudes en ellos y luego cuando nos damos cuenta no hay vuelta atrás.

Pensamos cuando tenemos los hijos, que de pequeño los problemas son grandes, me atrevo a asegurar que es ese período de los trece a los 21 años donde por fuerza y amor debemos convertirnos en psicólogas, amigas, cómplices una etapa bonita sí, por esa transición de niños a jóvenes pero también peligrosa; es el momento que más necesitan de nosotros aunque parezca que no es así.

He oído decir a muchas madres cuando sus hijos acaban la Secundaria Básica yo ya terminé, ahora es su problema, otras que sustituyen horas de atención al hogar y trabajan sin parar. Entiendo que a veces lo hacemos por garantizar cosas materiales que son necesarias para vivir, pero de ser así corremos el riesgo de perder con los hijos espacios de intimidad, de complicidad. ¿Lamentable verdad? Porque con los hijos nunca se termina. Verlos más independientes no significa que debamos desprendernos de su atención y cuidado. Lamentablemente, fumar, beber y hasta consumir drogas son prácticas cada vez más frecuentes.

Investigaciones del Ministerio de Salud Pública, avalados por el Centro de Estudios sobre la Juventud, demuestran que hoy en Cuba ha disminuido la edad de inicio en estas prácticas a los once años. ¿Alarmante verdad?

Motivaciones muchas la curiosidad ante lo nuevo, el deseo de integrarse a un grupo, la búsqueda de su propia identidad, son algunas de las principales causales.  De ahí la importancia de la integración familiar.  A nivel social se realizan carnavales, fiestas populares, actividades donde se estimula a beber cuando se rifan botellas o cajas de cervezas, entre otras tendencias.

A mi juicio en nuestro país existe una cierta permisividad hacia el consumo excesivo de alcohol, y eso sí un rechazo total a la utilización de drogas ilegales. Prohibido y amparado por normas legales debiera estar, la venta de bebidas alcohólicas cerca de centros escolares, gasolineras y, en establecimientos ubicados en carreteras a determinadas horas, se debiera prohibir el consumo de bebidas en centros comerciales o parques infantiles.

Estas son normas que ayudarían a disuadir el consumo y reducir sus consecuencias. De existir estas normativas no tendríamos que entrar por ejemplo al Zoológico de 26 o a parques infantiles que pertenecen al nuevo modelo de gestión o Centros Comerciales del estado como Carlos III, en la capital y ver en lugares recreativos para niños cómo se expenden cerveza de todo tipo.

Nos puede preocupar hoy que los índices de edades bajen cuando de adicciones se habla. Pero de nada valen investigaciones y análisis si como país no hacemos valer leyes y normas que lo regulen, eso es prevenir.  Ello unido a ese trabajo en familia del que hablaba al principio será una batalla ganada a favor de nuestros jóvenes.

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