La Francia que venció es una Francia de inmigrantes

Francia y todos los que le iban a su equipo de fútbol celebran la victoria de la selección en el Mundial recién concluido. La calidad de los jugadores, la precisión en sus intentos de gol, la efectividad de los pases, todos los fanáticos de ese, el deporte de las mayorías, estuvieron pendientes.

No obstante, los invito a observar otra parte de lo que concluyó ayer bajo un fuerte aguacero que empapó a todos, menos a Putin, cuyos ayudantes estaban más preparados para la lluvia. La final se enfrentó entre dos mundos: una Francia producto de la globalización, esa misma que quiere negar Trump, con una selección de hijos de inmigrantes que disparó el orgullo nacional, allí donde los hijos de inmigrantes están olvidados, y tienen todos los obstáculos para conseguir trabajo, u ocupar cargos públicos.

Pero esa Francia que claro que es más fuerte, porque tiene la unidad de quien es talentoso sin importar si el padre nació en París o en Mali, se enfrentó a Croacia, cuya sola clasificación es la muestra de la voluntad de un país de reconstituirse, recordemos que es el producto de una terrible guerra que borró ciudades enteras, y por eso ahora, es tan importante que el grupo liderado por Modric llegue tan lejos.

Recordaba un articulista de Página 12 que es de observar también que los países en plena crisis políticas no clasificaron: Italia, liderada por una coalición facista, Alemania, donde Merkel se tambalea a cada momento en una pugna que resta legitimidad a su liderazgo, Brasil sin presidente, golpeado por la instrumentalización de la justicia y con el candidato de la mayoría tras las rejas, y Argentina, viviendo el desmantelamiento de su frágil clase media.

Pero el debate que mueve las redes sociales ahora mismo está en torno al hecho de que la Francia que venció es una Francia de inmigrantes, de no blancos, allí donde tanto rechazo se le hace al que nació en otras geografías. Las cifras hablan por sí mismas, el equipo francés tiene un 78 por ciento de inmigrantes o descendientes de ellos, con una población no nacidos en territorio galo de un 10 por ciento; la selección inglesa: 47 por ciento cuyos padres no son de Reino Unido, cuando allí solo el nueve por ciento es inmigrante o descendiente.

Esto significa lo que usted puede adivinar: las proporciones que muestran las selecciones de fútbol no tienen nada que ver con la realidad. Es la muestra de que el inmigrante con un gran talento, que tuvo la oportunidad de una forma u otra de desarrollarlo sí es bienvenido en las esferas de visibilidad y éxito económico.  Ese es el inmigrante o descendiente de este bienvenido.

Si no, mueren en el mar, o miran tras las rejas en la frontera sur de Melilla hacia Europa, cuyas selecciones nacionales de fútbol están compuestas por una tercera parte de personas que no nacieron en el Viejo Continente. En medio de este debate el colega Yosley Carrero recordaba en su perfil en FB: Zinedine Zidane, síntesis para referirse al mejor fútbol francés, es descendiente de argelinos, pero como es de piel blanca, nadie se acordaba de eso.

Es decir, lo que provoca reacción es que tienen la piel negra, como si no pudiese haber franceses, belgas o alemanes de piel negra. Importante recordar: Mbappé, Pogba o Kanté, con nombres poco franceses, nacieron allí, hijos de ciudadanos de diferentes naciones africanas.

A veces criticar que Francia se fortalezca de hijos de inmigrantes, es de alguna manera también una muestra de xenofobia e intolerancia. Francia ganó por 2da vez en la historia la Copa del Mundo con una selección que muestra la composición moderna de esta sociedad, aunque en un equipo de fútbol todos son igualmente útiles, y se mide su permanencia por resultados, y no por haber nacido en los predios de la Torre Eiffel.

Mientras cada día leemos noticias y vemos las duras imágenes de los inmigrantes en el Mediterráneo, abandonados, muriendo en la tumba más grande del mundo, y los del norte fajados para ver quien se queda con menos dentro de sus fronteras.  Esos no juegan fútbol, y difícilmente sus hijos lo logren.

Y hay quien dice, ¿por qué Europa o Estados Unidos debe recibir a todo inmigrante? Es un tema muy complicado, pero Europa y sobre todo Francia y España son imperios gracias a las colonias que expoliaron de sus riquezas, y mienten los que dicen que los inmigrantes traen conflictos, huyen de ellos, de guerras que desde el norte forman, exacerban y pagan.

Ojalá y el mundo fuera como la selección francesa que ganó, unida sin importar origen, donde color de la piel y apellido no francés no es razón para quedarse fuera, y donde lo que vale es el talento, el sacrificio y el compromiso con la victoria. Esto no cambia la realidad, pero al menos ayer Francia vibró y celebró un éxito solamente posible por sus inmigrantes.

Cristina Escobar

Periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana y Canal Caribe

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