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Fidel Castro: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”

Fidel Castro: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”

De acusado en acusador, desafiando todos los peligros, Fidel Castro se convirtió en el Juicio del Moncada al exponer en forma vibrante su alegato.

El juicio inicialmente comenzó el 21 de septiembre en la sala del Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba.

Teniendo en cuenta su condición de abogado Fidel solicitó al tribunal que lo autorizase a asumir su propia defensa, lo cual le fue concedido, publica este martes Radio Rebelde.

El objetivo de Fidel realmente era poder con las preguntas que les hacía a los oficiales de la dictadura batistiana que eran citados a declarar en el proceso, demostrar los crímenes cometidos contra una gran cantidad de los que participaron en los asaltos a las fortalezas militares de Santiago de Cuba y Bayamo el 26 de julio de 1953.

Para evitar que pudiera seguir dialogando de modo directo con los oficiales y soldados, muchos de los cuales eran los que habían torturado y asesinado, la dictadura batistiana a través de un ardid haciendo creer que estaba enfermo Fidel fue sacado del proceso judicial.

Esto fue denunciado por Fidel que logró hacer llegar una comunicación al tribunal pero en definitiva no fue presentado nuevamente en la edificación donde tenía lugar el juicio.

No fue hasta el 16 de octubre que en medio de un gran aislamiento y con la presencia de muchos soldados armados, que se le culminó a Fidel el juicio en una sala de enfermeras del hospital “Saturnino Lora”.

Precisamente en la intervención realizada Fidel señaló que nunca un abogado había tenido que ejercer su oficio en tan difíciles condiciones ni nunca contra un acusado se había cometido tal cúmulo de abrumadoras irregularidades.

Fidel denunció, además, en forma enfática la caótica situación de la nación cubana en esos instantes, y los crímenes cometidos por los soldados de la dictadura contra los compañeros suyos que resultaron capturados el propio 26 de julio de 1953 y en los días siguientes, así como expuso un programa revolucionario en el que se detallaban un grupo de leyes de beneficio popular que se tenía previsto poner en práctica si se hubiera logrado derrocar al régimen dictatorial y se hubiese establecido en el país un gobierno democrático.

Algunos meses después, durante su estancia en el Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos, Fidel reconstruyó dicha intervención.

Sus manuscritos fueron extraídos en forma ingeniosa de la prisión y ello posibilitó que lo expuesto por él en el juicio pudiera ser recogido inicialmente en un folleto que, de igual modo, fue impreso en forma clandestina.

Después del Triunfo de la Revolución, “La Historia me absolverá” ha sido editada en diversas ocasiones.

En La Historia me Absolverá Fidel calificó a José Martí como el autor intelectual de las acciones llevadas a cabo el 26 de julio de 1953.

Él llegó a detallar con singular determinación:


“Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos”.

También Fidel citó principios expuestos por Martí entre ellos uno en el que analizó la postura que debían asumir los que estaban dispuestos a luchar contra todo tipo de injusticia.

El juicio inicialmente comenzó el 21 de septiembre en la sala del Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba

La entereza de Fidel en el Juicio del Moncada/Foto:Radio Rebelde

Recordó que él había señalado que un hombre que se conforma con obedecer leyes injustas y permite que le pisen el país en que nació los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado.

Citó, además, que Martí había dicho que en el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro como ha de haber cierta cantidad de luz y que cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres y que esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que le roban a los pueblos su libertad, que es robarle a los hombres su decoro.

Y agregó al recordar lo que Martí había manifestado:


“En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana…”

Fidel igualmente recordó que las acciones realizadas el 26 de julio de 1953 tuvieron lugar en el año que se cumplían cien años del natalicio de José Martí.

Y con respecto a ello manifestó:


“Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo; hay cubanos que han caído defendiendo sus doctrinas, hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darle su sangre y su vida para que él siga viviendo en el alma de la Patria. ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!”

También Fidel, en la citada intervención, evocó lo detallado por Martí en el emotivo poema que creó en 1872 como homenaje a los ocho estudiantes de medicina injustamente fusilados en La Habana por las autoridades españolas el 27 de noviembre del año anterior:

…Cuando se muere
En brazos de la patria agradecida
La muerte acaba, la prisión se rompe:
¡Empieza, al fin, con el morir, la vida!

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