“Están todos muertos”: Denuncian familiares de los tripulantes del submarino argentino

“Están todos muertos, nos confirmaron que están todos muertos”, contó entre llantos el padre de uno los submarinistas que viajaban en el ARA San Juan y que, según la última confirmación de la Armada, sufrió una explosión el miércoles pasado, a las 10:31, tres horas más tarde del último contacto. Otros familiares también dieron cuenta de que ningún tripulante sobrevivió.

El padre de Damián Tagliapetra, uno de los tripulantes, aseguró que hace unas horas, cuando las autoridades de la Armada informaron la confirmación de la explosión ocurrida a bordo de la embarcación, les confirmaron también que no había expectativas de supervivencia de la tripulación.

“No puedo hablar mucho –dijo Luis conteniendo el llanto-. Me llamaron hace quince minutos y me dijeron que hubo una explosión a doscientos metros de profundidad y que están todos muertos.” El señor contó que el jefe de su hijo le confirmó la trágica noticia, le dijo que estaban “todos muertos”. “Es básico, no hay mucha vuelta para darle. Explotó a 200 metros de profundidad y no hay ser humano que sobreviva a eso”, dijo entre sollozos el padre, que pidió cortar la comunicación con radio La Red.

Tras la comunicación oficial, los familiares de la tripulación se acercaron hasta el puerto de Mar del Plata para tener información más precisa. “Vine a dejar un cartel, nunca imaginé que me iban a decir que me quedé viuda”, dijo entre llantos Jesica Gopar, esposa de un integrante de la tripulación, Fernando Gabriel Santilli, cabo principal y electricista del ARA San Juan.

“Me acaban de decir que explotó el submarino y no sé si voy a poder llevar una flor al cementerio. Cómo le digo a su hijo que no va a tener nunca más a su papá. Estoy muy dolida, cada día es peor, no sé cómo sigue todo esto”, aseguró Gopar, que descartó que su marido le haya comentado alguna vez sobre inconvenientes técnicos de la embarcación.

La mujer dijo que fue hasta la base esperando encontrar contención psicológica pero que lo único que le ofrecieron “fue un vaso de agua y una pastilla”. Sobre la posibilidad de que la Armada haya ocultado información, consideró que “sería muy cruel”. “Esto no va a quedar así, tiene que haber Justicia. No me sirve una placa que diga los héroes de San Juan. Se fueron en una navegación normal y no van a volver nunca más”, dijo conmovida Gopar.

La esperanza tiene sus límites

Miembros de la Armada y familiares conmocionados ante la base naval de Mar de Plata. Foto: Reuters.
Miembros de la Armada y familiares conmocionados ante la base naval de Mar de Plata. Foto: Reuters.

A pesar de que oficialmente no se han dado por muertos a los 44 tripulantes, el ánimo de los familiares se derrumbó tras conocer la noticia.

“No dijeron que están muertos, pero es una suposición lógica, desde el miércoles están ahí. Y están a 3 mil metros”, lamentaba Itatí Leguizamón, esposa de uno de los desaparecidos. “No van a volver nunca más”, sentenciaba otra familiar Jessica Gopar, esposa del cabo principal Fernando Gabriel Santilli.

La tristeza se mezcla con la indignación y la sensación de engaño entre los familiares, algunos de los cuales estallaron de rabia tras la notificación de la Armada. “La gente se puso agresiva”, relató Leguizamón, esposa del operador de radar Germán Oscar Suárez, en declaraciones a la prensa en la base naval de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, a donde debería haber llegado el buque el pasado lunes y donde permanecen desde el fin de semana los familiares de los submarinistas del ARA San Juan.

Asimismo, apuntó que “lo van a seguir buscando” pero los familiares ya dan por hecho lo peor e incluso no dejaron a la Armada que terminase de leer el parte oficial por el enfado.

”¿Qué voy a estar esperanzada? Si ya está, ya fue…”, afirmó.

Para Leguizamón, abogada de profesión, la Armada ya conocía de antes la explosión ocurrida en la zona donde fue localizado por última vez. “No dieron ninguna explicación, según ellos lo saben ahora, pero ¿cómo lo van a saber ahora?”, señaló Leguizamón, antes de considerar que las autoridades que se comunicaron con ellos estos días son unos “desgraciados, perversos” que “manipularon” a las familias.

La mujer hizo así referencia al último parte oficial comunicado este jueves, que reveló que el día que el ARA “San Juan” estableció el último contacto, se registró un “evento anómalo singular corto, violento y no nuclear consistente con una explosión”.

Según señaló el portavoz de la Armada, Enrique Balbi, anoche supieron que a partir de datos recabados por Estados Unidos, el 15 de noviembre se detectó una “anomalía hidroacústica” cerca de donde se reportó por última vez la ubicación del submarino, en la zona del Golfo San Jorge, a 432 kilómetros de la costa de la Patagonia argentina.

Balbi señaló que el indicio se confirmó esta misma mañana con la información facilitada por el embajador en Austria, que es miembro de la organización de control de pruebas nucleares, que vela por la “no realización” de ensayos nucleares y que detectó esa supuesta explosión a las 10.31 hora local (13.31 GMT) del 15 de noviembre, en la misma zona.

Sin embargo, para Leguizamón, las autoridades ya conocían esta información desde antes y continuaron con el operativo “para quedar bien” porque “mandaron una mierda a navegar”, afirmó antes de afirmar que en 2014, el submarino ya sufrió otro incidente grave. “Nadie invierte un peso” en la fuerza naval.

Jessica Gopar, también es crítica con las autoridades de la Armada por la “falta de información”, pero en cambio la mujer se mostró agradecida a todos los países que están colaborando en la búsqueda del submarino. “En este momento se olvidó Inglaterra de que habíamos tenido un conflicto con las Malvinas. Vinieron de todos los lados y lo agradezco de corazón”, subrayó. “Eso me da confianza, que lo salieron a buscar, pero bueno, el mar es traicionero y no se sabe que puede haber pasado”, continuó, para afirmar que desconocía si el sumergible tenía una avería cuando salió a la mar.

El submarino ARA San Juan había partido el 13 de noviembre del puerto de Ushuaia, el más austral del país, y se dirigía de regreso a su base, en Mar del Plata. El viaje, con 44 submarinistas profesionales de la Armada, tenía como cometido participar en un adiestramiento integrado con la flota de mar y las aeronaves de la dotación naval.

Fue el viernes pasado cuando la Armada Argentina confirmó que el submarino reportó por última vez su posición en la madrugada del miércoles, por lo que, pasadas 48 horas sin tener comunicación con la nave, se resolvió activar el protocolo de búsqueda.

Tras recibir la noticia de lo ocurrido con el ARA San Juan, los familiares de los tripulantes reaccionaron con enojo y críticas a la Armada y el Gobierno por el modo en que manejaron el caso. Foto: Télam.
Tras recibir la noticia de lo ocurrido con el ARA San Juan, los familiares de los tripulantes reaccionaron con enojo y críticas a la Armada y el Gobierno por el modo en que manejaron el caso. Foto: Télam.

Indignación en Argentina con la Armada, por haber ocultado la explosión del submarino

 Con la desvanecida esperanza de encontrar vivos a los tripulantes del submarino ARA San Juan desaparecido el pasado 15 de noviembre, los familiares centran ahora sus críticas en el papel de la Armada argentina, a la que acusan de haberles engañado y de ocultar durante días que el San Juan había explotado el mismo día que desapareció. Las demoras en la búsqueda, la falta de información y el presunto mal estado del navío son las queja comunes entre los afectados.

Tampoco escapa el Gobierno de Mauricio Macri a la polémica, que en un intento por no verse salpicado prepara un relevo en la cúpula de la Armada, según la prensa argentina.

Macri prevé cesar al jefe de la Armada, el almirante Marcelo Hipólito Srur, y a otros cargos en la cadena de mando una vez se aclare la desaparición del submarino.
Según informan tanto Clarín como La Nación, Macri ya tendría tomada la decisión pero no la hará efectiva hasta que no se conozca la suerte del submarino y de sus 44 tripulantes, a los que sus familiares dan ya por muertos tras saber de la explosión.

De acuerdo con las fuentes consultadas por ambos medios, en la Casa Rosada hay malestar por el modo en que se ha gestionado la crisis y por el hecho de que la información con que contaba la Armada se trasladó con retraso a Macri y el ministro de Defensa, Oscar Aguad, quien dijo haberse enterado “por los medios” de que se había perdido el contacto con el submarino.

Sin embargo, los altos mandos de la Armada se resisten a confirmar que la tripulación haya fallecido pese a reconocer que se produjo una explosión dentro de la nave. “Hasta que no tengamos una evidencia certera de dónde está el submarino, no podemos concluir con una afirmación contundente. No dejamos nada ligado al azar”, remarcó el capitán de navío Enrique Balbi en una conferencia de prensa en Buenos Aires a última hora del jueves.

La Armada tampoco admite haber ocultado la explosión del submarino durante días. “Volvemos a ratificar que esa información [la explosión] se recibió ayer, miércoles 22”, indicó Balbi, que matizó que “si la Armada hubiese contado con esa información con anterioridad se hubiese dedicado todo el esfuerzo de búsqueda en esa zona desde el primer momento”.

Balbi tampoco admitió un supuesto mal estado del submarino: en la rueda de prensa aseguró que ninguna unidad de la Armada zarpa sin estar en condiciones operativas de “total seguridad”.

El portavoz de la Armada también defendió que la operación de búsqueda del aparato se hizo en “tiempo y forma”:”Se cumplió el plan de búsqueda y rescate del submarino en tiempo y forma”, añadió Balbi, quien dijo que “es prioridad para la Armada el respeto y la contención de los familiares de los 44 tripulantes”.

Estas palabras chocan con la desesperación y consternación de los familiares. Las escenas de profundo dolor han conmovido al país entero. Las familias dudan incluso de que se vayan a recuperar los cuerpos. “No sé si van a volver sus cuerpos, y eso es lo que más me duele porque no le voy a poder llevar una flor”, dijo Jessica Gopar, esposa del cabo principal Fernando Gabriel Santilli.

Aunque la cúpula de la Armada no ha confirmado nada, algunos familiares han contado a la prensa que algunos oficiales les han llamado para confirmar la muerte de la tripulación: “Me llamó el jefe de mi hijo desde la base de Mar del Plata confirmando la explosión y que están todos muertos”, contó a Efe Luis Tagliapietra, padre del teniente Alejandro Damián.

Así y todo, Balbi insistió en que este es “un momento crítico” y que el cuerpo entiende y acompaña “en la preocupación y la incertidumbre” a los familiares. “Pero la Armada está haciendo lo humanamente posible para contenerlos, escucharlos, brindarles asistencia”, se justificó.

El ARA San Juan, un submarino de fabricación alemana incorporado a la Armada argentina en 1985 y reacondicionado hace pocos años, había partido el día 13 de Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, y regresaba a su base en Mar del Plata, a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

El 15 de noviembre, el submarino, que viajaba desde el puerto austral de Ushuaia a la ciudad bonaerense de Mar del Plata, comunicó por última vez con su base e informó de su última posición conocida, en la zona del Golfo San Jorge, a 432 kilómetros de la costa argentina. Todo apunta a que ese mismo día el San Juan explotó.

La búsqueda continúa en una amplia zona del Mar Argentino, aunque con los esfuerzos concentrados en el punto de la explosión captada. “Es un momento crítico. Entendemos a los familiares, los acompañamos en la preocupación, en la incertidumbre. (…) Estamos trabajando para tratar de detectar y localizar el submarino”, afirmó el portavoz de la Armada.

“Es un momento crítico. Entendemos a los familiares, los acompañamos en la preocupación, en la incertidumbre. (…) Estamos trabajando para tratar de detectar y localizar el submarino”, concluyó el portavoz de la Armada.

(Con información de Agencias)

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