Estados Unidos y China:¿guerra comercial?

El fantasma de la Ley Jauli – Smut llegó a los jardines de la Casa Blanca. Casi 90 años después, el proteccionismo estadounidense amenaza de nuevo con desplomar los flujos del comercio internacional. Y ocurre mientras la política de Trump pone a ojos vista (quizás como nunca antes), las grietas y bandos dentro del galeón político que es ese país. El mismo que (pese a sus dimensiones) continúa haciendo agua, en un proceso lento pero imparable.
La disolución de la hegemonía estadounidense (que no será ni rápida ni sencilla, lo hemos dicho) es tan real como como los aletazos de su establishment por evitarlo, y esa razón poderosa está detrás de todo LO que se mueve en la nación norteña, aunque se trate de Donald Trump.
El sector económico que lo sostiene hasta ahora, gusta del performance. Pero, al contrario de lo que dice Trump, las guerras comerciales no son ni buenas, ni fáciles de ganar. La batalla de los tarifazos estalló este viernes, cuando la Casa Blanca publicó la lista de productos chinos que tendrán un aumento de los aranceles, por un valor estimado de 50 mil millones de dólares.
Washington se dispara al pie, en su intento por poner coto al crecimiento de Beijing, tirándole dardos a las exportaciones chinas en más de Mil categorías de productos, fundamentalmente de alta tecnología y valor agregado. Un sabotaje directo al plan de desarrollo “Hecho en China 2025” (creado para consolidar a ese país como potencia industrial y tecnológica).
Ahora, Washington dice adiós a los consensos alcanzados en mayo para aumentar la compra de bienes y servicios estadounidenses por parte de Beijing.  Pero, presionar al Gigante asiático no es una buena idea. China es el primer poseedor de deuda de Estados Unidos. Le vende a crédito más de lo que compra. Y no es poco. En estados del país norteño con una importante producción agrícola, el malestar es general: la Soya, por ejemplo China consume casi un tercio de la producción de ese grano, por valor de 14 mil millones de dólares.
Si se cumple lo que está en papeles, los consumidores estadounidenses tendrán que pagar más alto bienes que llegan no sólo desde China, también desde la Unión Europea, Canadá, México y hasta Japón. Obvio, responderán a los aranceles impuestos. Ya la OMC y el FMI lo dijeron. En las guerras económicas no hay ganadores y generalmente todos terminan perdiendo. Si se detiene el comercio entre ambas potencias (China – Estados Unidos) se afectan las Dos economías, generando (lo más probable) una ola de proteccionismo global.
En fin, que Trump disparó el conflicto para ganar el espacio geoestratégico perdido por su país, adoptando promesas como si fueran recetas. Pero es demasiado grande la bola de nieve, aún para él, que tanto énfasis pone en resultar exitoso. El intento de intimidación para que otros concedan a Washington, recursos y oportunidades tiene un efecto contrario: le guste o no, el orden económico imperante es el mismo para todos. ¿Guerra comercial?. Punto para las alianzas, Cero para Trump.

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