Estados Unidos intenta colonizar a América Latina

Por Cristina Escobar

Rex Tillerson ha tenido en los últimos días una difícil tarea, relanzar las relaciones entre Washington y América Latina. No es fácil porque las estrategias de Trump, candidato y presidente, ha sido exacerbar el rechazo a los inmigrantes.

Si la economía tiene problemas es porque México se roba los trabajos, si hay droga es porque la producen en Colombia, si hay crimen es porque los inmigrantes latinos lo cometen.

Y para eso construirán un muro, para dejar todo fuera. Una solución simplista, e ignorante de la compleja realidad de Estados Unidos, una demagogia de las más clásicas.

Pues allí, del otro lado del ansiado muro fue Tillerson. Culmina este miércoles la gira, y tenía varias prioridades: primero anunciar y coordinar los intereses sobre América Latina expresados en la reciente estrategia de Seguridad Nacional.

Por eso podemos afirmar que realmente la gira comenzó en Austin, Texas, el alma máter del secretario de estado, donde leyó un extenso discurso sobre el vínculo del gigante del norte, con el grupo al sur del Río Bravo.

EE.UU. intenta implementar mecanismos que le permitan  el control total de América Latina

Su primera parada fue México, donde tuvo el tema del Tratado de Libre Comercio como la espada de Damocles, de donde quiere salirse Trump.

Luego fue a Argentina, donde montó a caballo y conversó animadamente con Mauricio Macri, dice Rex Tillerson que es el país de mayor avance económico, que Macri realmente ha abierto su país al libre comercio para la prosperidad de todos los argentinos.

La gira de Rex Tillerson lo llevó a Argentina
La gira de Rex Tillerson lo llevó a Argentina

Escoge desconocer las protestas callejeras que a menudo rompen el silencio bonaerense. Luego Lima, sede de la Cumbre de las Américas, tema en el que seguramente se interesó, más las muchas coincidencias ideológicas que tiene con Pedro Pablo Kuchinsky, y se sintió complacido de que Perú se una al discurso más crítico contra Venezuela.

Luego Colombia, dice que a ver en qué puede contribuir en lo relativo a los acuerdos de paz, y el tema de las drogas. Última parada, Jamaica, tendiendo una mano al Caribe, que sabe territorio políticamente cercano a Cuba y Venezuela.

Y fíjense si Tillerson no la tiene fácil que mientras visitaba Lima o Bogotá, Trump decía que los países productores de drogas no son amigos de Estados Unidos y que retiraría la ayuda para enfrentar el problema de la droga.

Guárdese esos comentarios para cuando ya me haya ido yo de aquí, le podría decir el ex presidente de Exxon Mobil, una de las empresas petroleras más grandes del mundo. El verdadero propósito es aunar esfuerzos para condenar a Venezuela y cerrarle las puertas.

El poder real en Estados Unidos no soporta tener al país que más petróleo tiene del mundo en su región de influencia natural, tomando caminos soberanos, independientes. Y en ese discurso en Austin, Texas, retomó un postulado muy viejo pero muy nuevo también: la Doctrina Monroe, aquello de América para los americanos, entiéndase americano como estadounidense.

EE.UU. preocupado por el incremento de la influencia de China en América Latina

Tuvo otra preocupación: China incrementando su influencia a pasos agigantados en América Latina. Advirtió que el gigante asiático usa la inversión, el incentivo económico para influir en la región, primero China no pone condicionamientos políticos, ni subversivos, y el verdadero problema, esa advertencia de Tillerson, solo indica que les molesta que en vez de influir Estados Unidos sea el gigante asiático que es el primer socio comercial de varios y el segundo de la mayoría de los países latinoamericanos.

La Cumbre de las Américas promete estar llena de fuertes debates y emociones. América Latina no es la misma que cuando se celebró en Panamá.

La intención de Washington es la misma: configurar los países al gusto de los organismos financieros internacionales, empoderar al sector privado, y reducir la influencia de gobiernos y liderazgos populares, eso se llama en ese lenguaje: más democracia y prosperidad, sin medir la pobreza, la inequidad, y como ambos son caldo de cultivo del narcotráfico.

A eso ha venido Tillerson a este lado del mundo, y a la más vieja usanza colonizadora cuenta que ellos son la salvación. Cuestionemos esas intenciones, es la mayor de las urgencias ahora mismo.

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