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Estados Unidos contra el mundo

Estados Unidos contra el mundo

Una perfecta parodia. Un remedio de la Guerra Fría salido del equipo de Trump. Así fue el discurso del Asesor en temas de seguridad nacional, John Bolton, en la Torre de la Libertad de Miami. Un lugar que, hasta en la historia del nombre y su cometido, es pura construcción anti – cubana.
Fue el modo en que la campaña republicana apoyada por Trump de cara a las elecciones de medio término, hizo parada en La Florida, a donde acudió Bolton como personaje de feria, a comprar barato, los favores que su Jefe necesita.

Y fue sencillo… Bastó el agasajo a Mario Díaz – Balart, Ross Lehtinen y compañía, con la lectura en público de “las Políticas de Trump en América Latina”. Un trofeo en dorado para ese sector extremista (que es exiguo y anacrónico) pero con la cuota de influencia a nivel de estado y Capitolio, para requerir los cortejos de un magnate que todo lo arregla con premios, castigos y puestas en escena, al estilo “Las Vegas”.
Y al final, claro, el anuncio… Aumento de las presiones económicas contra Venezuela; ampliación de la lista de entidades cubanas con las cuales los estadounidenses no pueden hacer transacciones financieras, lo que afecta también, a los ciudadanos de ese país. En fin, nuevamente, América Latina queda supeditada a cuestiones de política interna, lo que pasa siempre que, en Estados Unidos, se necesita satisfacer un interés doméstico o particular.
La cuestión es que ahora, se trata de la necesidad republicana de quedar bien parada tras la nueva composición del Congreso, porque de eso también depende (en cierta medida) el sostén de la presidencia de Trump, ante la campaña adversa por parte de un sector del establishment que lo mira con reservas, y une influencias detrás de un Barack Obama, devuelto a los reflectores.
Lo que nos lleva al principio.  América Latina como tema de campaña republicana, y fijación política para John Bolton. El mismo funcionario que durante la Administración de Bush hijo, acusó a Cuba de producir armas biológicas, ahora construye historias sobre una troika de la tiranía (integrada por la Isla, Venezuela y Nicaragua) a la que “por fin” su jefe (el actual) va a plantar cara. Un desliz gramatical donde reconoce que desde 1959, ninguna administración ha podido cambiar los destinos de Cuba.
Al parecer, Bolton arrastra obsesiones, lo suficientemente útiles para servirle de peldaño en su carrera política, teniendo en cuenta que clasifica entre los cancerberos más longevos del team anticubano de La Florida.
Solo que el daño económico cuando salta del papel, (y en eso Cuba tiene experiencia) afecta a personas, seres humanos. Y la diplomacia de ningún país tiene ese derecho, aunque se crea encarnación de la Divina Providencia.

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