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EE.UU., un arquetipo de violación de los derechos humanos

EE.UU., un arquetipo de violación de los derechos humanos

Lanzar piedras al tejado ajeno, aún cuando el propio es de vidrio forma parte de la política implementada por el gobierno estadounidense en materia de derechos humanos.

Las recientes acciones en ese sentido, y su historial de los últimos años, demuestran que la hipocresía al acusar a los demás es más grande que la responsabilidad para resolver sus asuntos internos.

Señalan a los demás con sus manos manchadas con la sangre de las casi 40 mil personas que mueren cada año en su país por armas de fuego; por las huelgas de los presos explotados como esclavos modernos.

Estados Unidos acusa con la misma mano que impone diferencias entre mujeres y hombres, ricos y pobres, negros y blancos; la misma mano que lleva terror y guerra a otros países y tortura en cárceles secretas.

Con qué moral condena el país más rico del mundo

Con qué moral condena el país más rico del mundo, cuando en su territorio viven cerca de 40 millones de personas en situación de pobreza, otros 20 millones en pobreza extrema y CINCO millones en pobreza absoluta.

EE.UU. tiene la tasa de encarcelamiento más alta del mundo y su política de tolerancia cero hacia los inmigrantes, contribuye a que las cárceles privadas alcancen un nuevo negocio que mueve más de 4 mil millones de dólares anuales.

Ni hablar de las prisiones secretas en el mundo, entre ellas la que mantiene en el territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo, acusadas de emplear todo tipo de torturas como métodos para obtener información para supuestamente combatir el terrorismo.

Un país donde los presos hacen huelgas por la violación constante de sus derechos

Hablan de derechos humanos como si pudieran esconder los cientos de negros que mueren cada año a manos de agentes policiales.

Las mujeres estadounidenses todavía reciben salarios inferiores a los de los hombres por igual trabajo.

Y las escuelas no son sitio seguro para los estudiantes, porque frente a los frecuentes tiroteos y los muertos, el gobierno no elimina las leyes que autorizan la posesión de armas, sino que entrena a los docentes para disparar también a sus alumnos armados.

Estados Unidos debería poner fin primero a la separación de familias migrantes, y a la reclusión de centenares de niños, bajo el amparo de políticas de tolerancia cero antes de autoproclamarse adalid de los derechos humanos…
audio niños llorando.

Una de las peores gestiones ante desastres naturales

Debería la nación norteña pensar primero en cómo evitar que un huracán como Michael le arrebate la vida a más de 20 personas, y solucionar la devastación, la crisis y los casi 4 000 fallecidos que dejó a su paso María en Puerto Rico, la isla que permanece en condición de Estado Libre Asociado.

No puede hablarse de derechos humanos cuando miles en el mundo han sido privados de los suyos por las guerras orquestadas por el imperio en países del Medio Oriente, África; por la desestabilización que provoca en América Latina, la guerra económica, las sanciones unilaterales, el apoyo a prácticas fascistas y regímenes dictatoriales.

El gobierno estadounidense debería aprender del sentido común, de la sabiduría popular que indica no tirar piedras sobre otro tejado, cuando posee uno tan frágil como el cristal; deberían aplicar la máxima bíblica de no mirar la paja en el ojo ajeno, cuando el propio está cegado por una viga…

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