EE.UU preocupado por presencia china en América Latina

Al Secretario de estado norteamericano, Rex Tillerson, le preocupa la presencia china en América Latina. Aunque Beijing declare que se trata de una colaboración justa que no excluye a terceros, hace sólo días, Tillerson dio segunda vida a la Doctrina Monroe con una inquietud bastante parecida a la inseguridad.
Y es que Washington huele el peligro de perder posiciones conquistadas por años de saqueos, intervenciones y juegos sucios, donde la desventaja siempre tocó a los de Sur (y en esos términos de subordinaciones impuestas), el supuesto ganador nunca lo es del todo.
Mientras Estados Unidos apuesta por los esquemas de dependencia; en apenas Diez años, China se ha vuelto un factor estratégico para el crecimiento de América Latina.
Es el segundo socio comercial de la región. La decisión de invertir 250 mil millones de dólares hasta 2026, deja claro que no llegó para perder el tiempo. Y a diferencia de Estados Unidos, su proyección exterior hacia el área es respetuosa.
no parece interesarle condicionar políticas comerciales, como sí lo hacen los organismos internacionales de crédito, que se sabe a qué centro de poder responden. China tiene en cuenta las asimetrías, pero hace negocios y plantea alianzas bajo el principio de ganancias compartidas. Y es esa visión pragmática, la que permite que el capital chino esté, y sea saludado por Gobiernos tan distintos como el venezolano y el argentino.
Es que indudablemente, hay una relación de mutuo beneficio entre el Gigante asiático y Latinoamérica, donde el énfasis sigue estando en el comercio y las inversiones, pero que amplía su hoja de ruta con la concesión de créditos, obras de infraestructura y proyectos en lo energético, biotecnológico y minero. Al menos que se conozca públicamente, ninguno de esos acuerdos (bilaterales o a nivel regional) habla de bases militares, injerencias o compra de armamentos. Algo que sí aparece en la letra pequeña de los contratos que Washington destina al área.
Trump ha declarado “enemigo” a China. Otra traducción sería “competidor con condiciones para desbancar”. Lo cierto es que, parte de esa confrontación por la hegemonía económica, tiene a Latinoamérica como escenario. No ocurrirá en un año, ni en Dos, pero Washington pierde terreno como principal socio comercial de la región.
Y, ¿dónde queda América Latina? Depende de sus Gobiernos sacar provecho a la coyuntura. Tomarla y demostrar que, uniendo intereses y voluntades, son mucho más que la imagen preconcebida que algún economista impuso en el atlas geopolítico.

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