Ecuador vive momentos decisivos para la Revolución Ciudadana

Por Anisley Torres

Ecuador vive una crisis a lo interno del partido gobernante Alianza País que esta semana entra en una fase más aguda con el retorno a ese territorio de uno de los antagonistas del conflicto político, el expresidente Rafael Correa. Hace unos meses, le exponíamos los hechos iniciales y hoy me propongo repasar los últimos sucesos con el propósito de intentar esclarecer una situación compleja que afecta en primerísimo lugar la credibilidad y futuro del progresismo latinoamericano, y claro está, desestabiliza a la nación suramericana, desconcierta a sus ciudadanos y crea divisiones peligrosas de las que la oposición se aprovecha.

No es mi intención hacer juicios a priori ni etiquetar culpables, los acontecimientos hablan por sí mismos. Lo cierto es que existe un enfrentamiento ya irreversible entre Lenín Moreno y Correa, que ha dividido al oficialismo en dos facciones y que en medio de la diatriba, se paraliza el desarrollo socioeconómico del país.
Correístas y leninistas intentan dominar con exclusividad Alianza País, pues la vuelta a Quito del expresidente es precisamente para participar en una convención partidista que saque de en medio a Moreno, ya destituido de la presidencia por la organización. En la práctica, el hoy jefe de estado sigue asumiéndose como líder de la fuerza de izquierda y pretende por su lado realizar un evento paralelo que frene a las aspiraciones del economista que dirigió Ecuador en la última década.
Lenín Moreno acusa a Correa de tener ansias de poder y pretende cortarle las alas. Para ello ha impulsado una consulta popular con el fin de impedir definitivamente la reelección presidencial en Ecuador y evitar así el retorno al Palacio de Carondelet de su ahora adversario político. Correa, quien tras dejar la primera magistratura del país se había ido a Bélgica en plan sabático, regresa para, de acuerdo con sus propias palabras, parar la traición de su sucesor que pretende acabar con la Revolución Ciudadana y establecer alianzas con la derecha.
Los antecedentes, en apretada síntesis: Moreno responsabilizó a Correa de la crisis económica que vive hoy la nación, de malos manejos de los recursos públicos y de amparar una red de corrupción. El primero en caer fue un confeso correísta, Jorge Glas, a quien Correa defiende y considera un preso político del leninismo. La respuesta del expresidente fue inmediata y ha proferido los peores calificativos para su heredero político: desde traidor hasta impostor profesional. Además del ataque personal, Correa condena la cercanía de Moreno con grupos de la derecha y exmadatarios de trayectoria nefasta en Ecuador, como Abdalá Bucaram, y de revertir proyectos importantes de su legado como la ley de medios.
Lo que suceda el próximo 3 de diciembre, cuando tenga lugar la convención partidista será decisivo para el país. La ruptura entre los dos rostros del milagro ecuatoriano, de los dos líderes otrora camaradas, es un hecho, y lo que está en duda y en vilo es la continuidad de un proyecto social.

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  • 29 noviembre, 2017 en 5:27 pm
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    Anisley, muy bueno tú comentario, pero creo y es mi criterio que para el próximo debes de escoger otra foto del Líder Rafael Correa para la Portada del comentario.Ecuador vive momentos decisivos para la Revolución Ciudadana. en realidad no me gusto esa foto, no habían más.

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