Donald Trump envuelto en escándalo judicial

Las portadas de muchos diarios estadounidenses muestran hoy tres rostros: el del presidente Donald Trump, el de su exjefe de campaña Paul Manafort, y el de su exabogado personal Michael Cohen.

Informaciones que abarcan páginas completas, editoriales, artículos de opinión y caricaturas reflejan este miércoles los detalles de la mala jornada que vivieron ayer los excolaboradores del jefe de la Casa Blanca y, según consideran muchas fuentes, el propio mandatario.

Tras cuatro días de deliberaciones, el jurado del juicio celebrado contra Manafort en Alexandria, Virginia, encontró al exasesor del republicano culpable de ocho cargos de fraude fiscal y bancario.

Aunque Thomas Ellis III, el juez encargado del proceso, declaró un juicio nulo para otras 10 imputaciones debido a que el jurado no pudo llegar a un veredicto unánime en esos casos, el hombre de 69 años podría recibir una sentencia de, como mínimo, ocho años de cárcel.

Este juicio es resultado de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la presunta interferencia electoral rusa en 2016 y una supuesta complicidad con la campaña de Trump, aunque las acusaciones no tienen que ver con el tiempo que el imputado estuvo en el equipo del presidente.

Manafort se había declarado inocente de todos los cargos en su contra, correspondientes a una etapa previa a la campaña en la que trabajó para políticos ucranianos.

En declaraciones posteriores al fallo del jurado, Trump dijo sentirse triste por ese desenlace, pero remarcó que no tiene nada que ver con su equipo ni con la presunta colusión con Rusia.

Asimismo, el exjefe de campaña aún deberá enfrentar otro juicio, fijado para comenzar el 17 de septiembre en esta capital, el cual incluye denuncias de lavado de dinero y cabildeo en representación de foráneos, así como declaraciones falsas al Buró Federal de Investigaciones.

Muchas miradas están puestas ahora en si Trump hará uso de su poder presidencial para perdonar a Manafort, algo que algunas fuentes consideran muy improbable, pero que otras no descartan, dadas sus continuas arremetidas contra la pesquisa de Mueller, a la que califica de ‘cacería de brujas’.

Pero más allá de lo que suceda con ese asunto, las peores noticias para el presidente llegaron de la mano de Cohen, quien se declaró culpable en una corte de Nueva York de ocho cargos, incluyendo dos por violaciones de financiación de campaña electoral, en los cuales implicó al mandatario.

Robert Khuzami, fiscal federal adjunto para el Distrito Sur de Nueva York, detalló a la prensa que el letrado se reconoció como responsable de usar fondos de campaña con el objetivo de influenciar las elecciones de 2016.

Según la fuente, lo que hizo fue usar ese dinero para silenciar a dos mujeres que él pensó que tenían información perjudicial sobre un candidato electoral, en lo que fue visto como una referencia a la actriz de cine para adultos Stormy Daniels y la exmodelo de Playboy Karen McDougal.

Ambas dijeron haber tenido romances con Trump y recibieron dinero para evitar que sus historias salieran a la luz pública antes de las elecciones de hace dos años, en las cuales el republicano se impuso a la demócrata Hillary Clinton.

Si bien Khuzami no nombró al candidato en cuestión, Cohen fue durante muchos años el abogado personal del jefe de la Casa Blanca, y uno de los letrados actuales del mandatario, Rudy Giuliani, admitió en mayo que el presidente reembolsó a su antiguo letrado 130 mil dólares por el pago a Daniels.

Lanny Davis, abogado de Cohen, escribió en Twitter que el alegato de culpabilidad de su cliente y su posterior testimonio apuntan a que el gobernante republicano cometió un delito.

Él atestiguó bajo juramento que Donald Trump lo dirigió a cometer un crimen al pagar a dos mujeres con el propósito principal de influir en una elección. Si esos pagos fueron un crimen para Michael Cohen, entonces ¿por qué no serían un crimen para Donald Trump?, escribió en el servicio de microblogging.

Al mismo tiempo, Davis manifestó a la cadena MSNBC que su cliente conoce cosas que serían de ‘interés’ para Mueller y que estaría dispuesto a decirle al fiscal especial ‘todo lo que sabe’.

Tras darse esos hechos en una jornada descrita por algunos medios como terrible para Trump o como el peor día de su presidencia, varios legisladores demócratas vieron en los casos de Cohen y Manafort la muestra de la efectividad de la pesquisa sobre los comicios de 2016.

No es una caza de brujas. No es un engaño. El presidente se rodeó de criminales convictos. Solo deje que el fiscal especial haga su trabajo, señaló en Twitter el congresista Don Beyer.

A su vez, la líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, consideró que la admisión de Cohen muestra que las afirmaciones de ignorancia de Trump sobre lo sucedido distan mucho de ser precisas y colocan al gobernante en un riesgo legal aún mayor, según informó Prensa Latina

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