Detalles sobre intento de asesinato a Maduro

Durante el pasado domiengo 5 de agosto de 2018, el ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Néstor Reverol, presentó un breve balance sobre los alcances en la investigación del intento de magnicidio del presidente Nicolás Maduro que tuviera lugar el pasado sábado en horas de la tarde, indicó Cubadebate.

Durante su presentación, Reverol señaló que en este ataque se utilizaron 2 drones modelo DJI M600, que iban directamente contra la figura del Presidente venezolano y demás autoridades civiles y militares que le acompañaban durante el acto de aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana, acto realizado en la avenida Bolívar de la capital venezolana.

De acuerdo al ministro, cada dron de helices contenía 1 kilógramo del explosivo denominado C4 con un poder de afectación a un radio de aproximadamente 50 metros.

Hizo saber que una de las dispositivos sobrevoló la tribuna presidencial “con el fin de activar a distancia la sustancia explosiva en la tribuna”, pero afirmó que gracias a las técnicas especiales de la Guardia de Honor presidencial” y la instalación de equipos inhibidores de señales, se logró desorientar “a ambas unidades, lo que trajo como consecuencia que los explosivos se activaran “fuera del perímetro planificado” por los actores del hecho.

El atentado forma parte del mismo hilo de otras operaciones frustradas como el “Golpe Azul”, la “Operación Jericó” y la “Operación Constitución”, que anteriormente han tenido el denominador de uso de elementos militares y paramilitares para intentar cometer magnicidio y destruir las principales líneas de mando del poder político en Venezuela, bien sea por el propósito específico de asalto al poder nacional o propiciar un cuadro de desestabilización.

La organización terrorista “Soldados de franelas” se adjudicó el ataque al presidente Maduro. Esta célula estaría compuesta por reductos de la desarticulada banda paramilitarizada dirigida por el ex comando del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), Óscar Pérez, abatido por las autoridades venezolanas.

A la vista de los primeros elementos que arroja la investigación sobre esta operación frustrada, es evidente el aumento del apresto operativo y nivel de sofisticación de estos factores terroristas.

Reverol agregó datos sobre los modelos utilizados. El “Drone DJI M600” es un artefacto “diseñado para trabajos industriales que pueden soportar grandes cargas y peso, como una cámara de cine o un kit complejo de grabación”.

En abril de 2017 la cadena Fox News realizó un informe sobre el uso de drones comerciales, como el DJI M600, por parte del Estado Islámico en sus operaciones en Irak y Siria. Estos dispositivos son ahora un componente esencial en el modelo de guerra asimétrica en varios teatros de operaciones, debido a su bajo costo, fácil manejo, alto nivel de maniobrabilidad, capacidades furtivas y el fácil traslado y ocultamiento de dichas unidades.

El modelo de guerra teledirigida, que supone la superación del modelo de ataque “cuerpo a cuerpo” contra objetivos específicos, se ve incrementado con la proliferación de este tipo de tecnologías. Ahora elementos venezolanos, presuntamente patrocinados desde Colombia y Miami -como señalan las autoridades venezolanas-, han emprendido esta embestida terrorista afiliándose a estas modalidades que ya son compartidas por otras organizaciones terroristas y criminales del mundo.

El mismo Estado Islámico y otras organizaciones terroristas salafistas en la guerra en Siria, han trabajado en el diseño de estos dispositivos, dado que estas tecnologías provistas por fabricantes comerciales contienen metadatos que registran el origen de los artefactos. Para eludir el rastreamiento de sus proveedores y líneas de abastecimiento, la fabricación artesanal es una alternativa para estas organizaciones armadas.

Según el New York Times, los ataques con drones por fuerzas irregulares son cada vez más mortíferos y su despliegue impone un nuevo cuadro de vulnerabilidad a los factores militares, quienes ahora requieren el empleo de nuevas tecnologías para suprimir estas amenazas.

A mediados de julio pasado, fue dada a conocer la noticia del ataque efectivo por drones fabricados por las fuerzas huties de Yemen contra objetivos de la industria petrolera saudita Aramco. En esa oportunidad, estos artefactos de largo alcance lograron superar los sistemas antiaéreos sauditas mediante el vuelo rasante.

Los aviones no tripulados yemeníes habían atacado ya antes en distintas ocasiones a compañías petroleras saudíes, por ejemplo en la región de Jizan, en el suroeste de Arabia Saudí, reseña la cadena iraní de noticias HispanTV.

En México, los carteles de drogas han empleado drones tipo mini-helicóptero de procedencia comercial, para convertirlos en lanza bombas de tipo “papa” a distancia.

El uso de drones por estas organizaciones criminales anteriormente se registró para el traslado de drogas y armas, así como con propósitos de vigilancia y ubicación de sus objetivos. Entre 2012 y 2014 las autoridades estadounidenses registraron unas 150 incursiones de estos artefactos en su frontera con México.

En la revista Small Wars, una nota de Robert Bunker y John Sullivan, especialistas en seguridad y armas, señalaron la importancia del hecho “inevitable”, del aumento del uso de drones para fines criminales y terroristas. Según los autores, los drones “cada vez más juegan un papel en lo que se puede considerar tácticas, técnicas y procedimientos terroristas”, dado el factor “imprevisible” y en muchos casos “indetectable” de estos aparatos.

Según Bunker y Sullivan, “un vehículo aéreo no tripulado armado con artefactos explosivos y detonado de forma remota permite un ataque de precisión contra un objetivo intencional, y esto cambia completamente la perspectiva sobre los patrones convencionales de ataques”.

El uso de estos artefactos como dispositivos operativos y funcionales para intentar asesinar al Presidente Nicolás Maduro, consiste en el primer evento conocido en la historia que da cuenta del uso de estas tecnologías comerciales pero furtivas, contra la vida de un Jefe de Estado.

El potencial daño y la cercanía de las detonaciones contra la figura del Presidente venezolano, impone además el precedente de que esta situación puede catalogarse y registrarse como un evento de riesgo real.

En su presentación de este domingo, el ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Néstor Reverol, señaló que uno de estos artefactos estalló en el aire frente a la tarima presidencial y el otro se precipitó hasta un edificio adyacente al acto oficial para luego detonar.

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