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El descontrol es la ausencia de la norma, la disciplina, la vigilancia

El descontrol es la ausencia de la norma, la disciplina, la vigilancia

Existe un fenómeno que cada día es más visible en muchos lugares. Usted lo ha notado y lo ha denunciado también a nuestros espacios. El descontrol es la ausencia de la norma, la disciplina, la vigilancia. Es la pérdida del orden, o sea, es el des-orden o la des-organización, según sus varios significados.

Y esto no es un análisis de la etimología de la palabra en cuestión, sino algunas ideas que vamos a compartir sobre la falta de control de los recursos que el Estado destina para el buen funcionamiento de la sociedad.

Ramón Tamayo Concepción, un televidente, afirma en su correo que esa situación se refleja en los más mínimos detalles: desde el gramaje del pan que se incumple, y que cuenta con toda la protección del Estado pues solo cuesta 5 centavos, pasando por el pesaje de la papa que en vez de 10 libras pareciera que son 8, según nos sigue diciendo, hay otros servicios esenciales donde lo que tiene que venderse no está pero el particular lo tiene de todas las formas y de todos los colores.

En el combustible que se vende con chapa estatal está el descontrol, en la rastra que transita por arterias interiores de repartos sin objetivo económico alguno, en el medicamento que se vende sin escrúpulos a prueba de la escasez. Combustible, transporte y medicinas son recursos muy caros para el Estado cubano.

Mercadearlos, negociarlos, resulta indignante para todos, puesto que pagamos también con nuestro sudor el gasto de esos recursos. Ante la impunidad, la ilegalidad, el delito ¿quién controla? ¿A quién le interesa que la entrega de subsidios llegue al anciano desvalido y no a esos que han preferido sacarle partida jugosa? ¿Quién se preocupa porque en un comedor de hospital llegue al paciente la proteína que se le garantiza?

La Contraloría General de la República, órgano que vela por la correcta y transparente administración, señala que las afectaciones económicas ocasionadas al patrimonio público por diferentes causas superaron el pasado año los ocho mil millones en moneda total.

Todas fueron determinadas en las acciones de control de ese órgano, lo que significa que cuando hay inspección, revisiones y registros se llega a detectar el fenómeno.

El seguimiento toca entonces a la Fiscalía General de la República y al Ministerio del Interior, para determinar culpables y sanciones correspondientes.

Hace tanta falta ver que surge ese regreso a la norma y que no tenga que esperar un ministerio por la comprobación nacional para enterarse del robo de combustible en una de sus empresas porque se le asignaba petróleo o gasolina a un carro parado desde hace tiempo. Usted con seguridad defenderá conmigo que no por cotidiano, es menos condenable.

Urge atizar la vergüenza de la gente ante esos hechos. Pero apelando a la conciencia individual no solo se puede luchar contra el fenómeno. Para ello están las leyes y los sistemas de control e inspección. Es complejo, porque hay que controlar con desvelo, sacrificio, mucha austeridad y ejemplo personal.

Es complejo además porque también tenemos necesidades que satisfacer y salarios bajos, y eso, nos hace más vulnerables.

Pero afortunadamente tenemos buenas experiencias, dignas de imitar en la biotecnología, por ejemplo. O pensemos también en ese sector no estatal con resultados, ¿controla el dueño de un restaurante sus recursos? Claro que sí, porque sabe que solo es posible incrementar ganancias cuando existe, disciplina, exigencia y muchísimo control.

2 Comentarios

  1. Marisela Rodriguez

    Esto que plantea este articulo es absolutamente cierto. Y sin embargo en la mesa redonda de ayer dia 24, las funcionarias que fueron a hablar de la “proteccion al consumidor”, se mostraron optimistas con todos los cursos y talleres que han dado y dicen que dicha resolucion está dando frutos.
    Para mi esto es una verguenza. Veremos que dicen hoy con lo que la gente ha escrito en cubadebate. Al final todo cae en lo mismo. La gente hace lo que le da la gana, porque no hay dirección, administración ni control, y en mi opinion es porque de alguna manera, muchos se benefician de ello.

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  2. Jorge Alberto

    Yo diría que el descontrol es la presencia de negligencia porque en la mayoría de los casos que se detectan deficiencias en el uso y control de los recursos, los responsables conocen las normas que lo establecen y en muchas ocasiones las medidas disciplinarias que se aplican no están en correspondencia con la gravedad del hecho. Ademas considero que aún no se ha interiorizado por parte de las administraciones la Resolución # 32 del 2016 para la Identificación y Cuantificación de los Daños y Perjuicios Económicos causados al Patrimonio Público y como a informado la Contralora General de la República son cifras millonarias que no podemos seguir tolerando.

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