Desafíos pendientes para Naciones Unidas

Cada año se dan cita en Nueva York una representación de los líderes internacionales para debatir sobre cómo está el mundo y qué pueden hacer para cambiar las cosas. Así ha llegado Naciones Unidas a este 73 período con muchas tensiones y pocas confluencias en un mismo salón.

La presidenta, una mujer latinoamericana, expresó en la conferencia inaugural que la incertidumbre y el miedo son el pan de cada día para millones de personas. Las guerras, las crisis económicas, la migración y el deterioro ambiental fueron puntos comunes en los discursos.

Muchos de los presidentes hablaron de responsabilidades colectivas para encontrar soluciones comunes, otros como Donald Trump solo se refirieron a las naciones que han declarado sus enemigas, además de auto alagar su gestión como presidente.

Trump acusó a Irán sin pruebas de ser el patrocinador del terrorismo, hizo caso omiso a los pedidos de no trasladar la embajada de Israel a Jerusalén, cuestionó la política interna de Venezuela, habló de sus medidas contra China y sobre la situación de Siria. Soluciones a algunos de estos problemas ninguna.

Las naciones atacadas también tuvieron su momento de responder al mandatario de Estados Unidos y recordarle los límites de su injerencia.

Entre los países de América Latina también se reflejaron tensiones. La situación migratoria de Venezuela ha provocado el disgusto de Colombia y Chile, pero desde sus posiciones políticas los presidentes de estos países no reconocieron las coyunturas construidas desde el exterior que han provocado esta situación en Venezuela.

Bolivia y Cuba mantuvieron posiciones más conciliadoras llamando al diálogo y la unidad en nuestra región para afrontar los procesos que una vez fueron objetivos comunes para la mayoría de los países de América Latina. Pero la realidad es que naciones unidas aún tiene muchos desafíos.

Mientras se celebraba la conferencia de paz dedicada a Nelson Mandela, Estados Unidos asistía a una reunión sobre drogas. Prioridades encontradas al parecer.

Sobre la crisis de refugiados, se prepara la firma del Pacto Mundial para la Migración, que tendrá lugar en diciembre, pero aún hay diferencias por la politización del asunto y las víctimas quedan en un limbo por la politización del asunto.

La asamblea concluirá el 1ro de octubre y ojalá más allá de los discursos encontrados se obtengan resultados más tangibles para esos millones de personas que necesitan algo más que la esperanza.

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