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Derechos Humanos: un techo de cristal para Estados Unidos

Hay un viejo refrán que dice, no tires piedras al techo ajeno si el tuyo es de cristal. Esa frase le viene como anillo al dedo al país que más cuestiona la democracia de otros, el gobierno de otros, la forma de vivir de otros.  Estados Unidos lo hace desde siempre y ahora vuelve a girar su atención sobre Cuba.

El secretario de estado Mike Pompeo hizo pública una carta que supuestamente envió al ministro de relaciones exteriores  Bruno Rodríguez Parrilla pero que se dio a conocer mediáticamente antes de llegar a su destinatario. En dicha misiva el gobierno de Washington expresa preocupación por la situación de los derechos humanos en Cuba.

El tema llevado y traído ya tantas veces vuelve a convertirse en una piedra en el zapato que impide recomenzar un vínculo diplomático sobre las bases del respeto. La carta si tuviera el objetivo de invitar a un diálogo bilateral con objetivos concretos no hubiera sido divulgada mediáticamente primero. Ese es el estilo de propaganda que acostumbran.

En primer lugar, Estados Unidos tiene un historial ultra conocido de violación de derechos humanos dentro de sus propias fronteras que es mejor atender hasta por ética antes de hablar de otras naciones.

Segundo, si Estados Unidos quiere ayudar en algo a Cuba, podría empezar por quitar una sombra de hace  más de 50 años de limitaciones que laceran la economía de los cubanos. Podría empezar por reabrir su embajada, abrir los oídos  de sus diplomáticos tanto al reggaetón que se produce en esta isla  como a la rumba y después sentarnos a conversar si  son ataques sónicos o pura ficción en tiempos donde la mentira tiene  cada vez patas más cortas. Podría reiniciar el otorgamiento de visados para que las familias de ambas partes se vean y pasen juntas las navidades de allá o disfruten el puerco asado de aquí.

Pero, mientras el estilo sea ese, solo puede recibir respuestas como la del canciller Bruno Rodríguez Parilla quien denunció en Twitter que  Mike Pompeo   miente y calumnia  sobre Cuba. Así también se refirió el Director General de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, al expresar la falta de voluntad del Gobierno estadounidense de sentarse frente a Cuba, con seriedad y compromiso, en un diálogo bilateral entre iguales, a deliberar sobre el tema de los derechos humanos y la manera avanzar con sinceridad hacia una cooperación constructiva en el tema.

A lo mejor un día Donald Trump recibe la llamada de Pánfilo y decide abrir los ojos a la realidad que tiene a 90 millas. Pudiera parecer una broma, pero muchos temas de política internacional se han resuelto de las formas más insospechadas. Mientras tanto la realidad de nuestro país está marcada por la verdadera violación de los derechos humanos que comete cada día Estados Unidos al impedirnos comerciar, acceder a sus productos, intercambiar experiencias profesionales, convivir y relacionarnos como dos naciones soberanas. Mientras eso sigue así, mire su techo que es de cristal y en vez de mandar cartas, hable personalmente con el destinatario. Quizas se obtengan resultados diferentes.

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