Cuba y EE.UU. intercambian sobre terrorismo

El 17 de enero de 2018, se desarrolló en Washington un encuentro técnico entre autoridades de Cuba y EE.UU. encargadas de la prevención y el enfrentamiento al terrorismo, con el propósito de avanzar en la cooperación en esta área, según publica  Cubaminrex.

Esta reunión se inscribe en el diálogo sobre aplicación y cumplimiento de la ley, iniciado entre ambos países en noviembre de 2015.

La delegación cubana estuvo integrada por representantes de los ministerios del Interior y de Relaciones Exteriores, mientras que en la estadounidense participaron funcionarios de los departamentos de Seguridad Interna, Justicia y Estado.

Las delegaciones de ambos países coincidieron en la importancia de la cooperación en esta esfera y acordaron continuar los encuentros técnicos sobre el tema en el futuro.

La reunión transcurrió en un clima de respeto y profesionalidad.

Trump vs Cuba: Un año después

Donald J. Trump tomó posesión el 20 de enero de 2017. No habló de Cuba, no tuvo tiempo. Una prioridad de mayor envergadura centró su atención: reforzar la supremacía de Estados Unidos en un orden internacional amenazado con descarrilarse, dada la magnitud de la crisis de la globalización neoliberal.

Como no se conforma con ello, prometió regresar al curso unipolar con que el imperio yanqui consiguió aprisionar al planeta tras el derrumbe del Muro de Berlín.

El 24 de enero se reunió con los grandes del automóvil: Ford, General Motors y Fiat Chrysler, a quienes amenazó durante la campaña presidencial con aplicar sanciones si no retornaban sus fábricas. Necesitaba el voto de los trabajadores anglosajones afectados con el desplazamiento manufacturero hacia países con mano de obra barata, y lo consiguió.

Al instalarse en el Despacho Oval, debió zanjar el incidente y les prometió a los magnates un marco regulatorio “hospitalario”: retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático —también una demanda de las transnacionales del sector energético— e inició su principal batalla interna en 2017: la más profunda reforma fiscal de las últimas tres décadas —con recorte tributario de cerca de 1,5 billones de dólares en los próximos diez años—, que ganó en el Congreso pese al rechazo de la opinión pública interna —encuestas de NBC News y The Wall Street Journal reflejan apoyo de solo el 21 % de la población.

Trump enseguida se congració con el Complejo Militar Industrial

Tres días después de su reunión con los fabricantes de autos, emitió el “Memorando presidencial para reconstruir las Fuerzas Armadas de Estados Unidos”. El 23 de febrero declaró que el arsenal atómico se había quedado atrás y prometió situar al país “a la cabeza del club nuclear” —como si no estuviesen en esa posición desde que inventaron la bomba atómica.

Se desarrolló en Washington un encuentro técnico entre autoridades de Cuba y EE.UU. encargadas de la prevención y el enfrentamiento al terrorismo
La industria de la guerra es privilegiada por el actual inquilino de la Oficina Oval.Foto: Internet

Trump propuso al Congreso, y se aprobó, destinar 639 000 millones de dólares al presupuesto del Pentágono —9 % más de lo destinado a gastos militares en el último ejercicio fiscal de la Administración Obama. Luego aprovechó la algarabía generada por sus escandalosos altercados mediáticos con la prensa, para resolver otro asunto pendiente: echó abajo las regulaciones que Wall Street y los grandes bancos debieron obedecer tras la crisis financiera de 2008, sin que los ciudadanos se percataran de ello.

Para satisfacer al poderoso lobby judío, intentó desbancar al gobierno de Siria valiéndose de la ofensiva aliada contra el grupo terrorista Estado Islámico; se retiró del consensuado pacto iraní con Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia sobre su programa nuclear —en vigor desde el 15 de julio de 2015 y al que se había opuesto el Partido Republicano en el Congreso—, y aprobó trasladar la embajada estadounidense en Israel hacia Jerusalén Oriental, sin prestar atención al rechazo de la Unesco, de la cual se retiró, y del Consejo de Seguridad de la ONU.

La Casa Blanca y su desprecio por  las instituciones mundiales

Este patrón de actuación global signado por el desprecio a los mecanismos de concertación multilateral y el abandono del ejercicio de la ética en las relaciones internacionales, condicionó que el 18 de diciembre de 2017, durante la presentación de su Estrategia de Seguridad Nacional, advirtiera que Estados Unidos entró en una nueva era de rivalidad.

El documento anuncia que “están haciendo inversiones históricas en el ejército”, declara a Rusia y China como principales amenazas contra la seguridad de la Unión y califica a Cuba y a Venezuela como “modelos autoritarios de izquierda anacrónicos”. Una semana antes, el Congreso había concedido al Pentágono la cifra récord de 700 000 millones de dólares para el año fiscal 2018, señal de que las declaraciones del presidente no son meras amenazas, ni tienen un carácter unipersonal.

(Un artículo de Ernesto Limia. Tomado de Cubadebate)

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